Palabras de aliento

ENSEÑANZAS DE TERESA DE JESÚS

Teresa habla a sus hijas de aquello que el Maestro le enseña:

Ahora que el buen Maestro, nuestro hermano, nos ha enseñado a pedir, cosa de tanto valor que encierra en sí todo lo que acá podemos desear y necesitar (nos ha hecho gran merced haciéndonos sus hermanos), veamos qué quiere que nosotros demos a nuestro Padre, que justo es le sirvamos por tantas mercedes recibidas.

          Aquí establece Teresa la gratitud que debemos a Dios:

Ciertamente, el hombre olvida esa gratitud; generalmente, se acuerda de Él cuando necesita algo, y aun cuando no lo necesite; nunca se cansa de pedir, y también, en general, pide aquello que no le conviene desde el punto de vista de su transformación moral. Como dice Teresa, Jesús nos ha enseñado a pedir aquello que acá necesitemos; Él sabe muy bien cuáles son nuestras necesidades, y lo que solicitamos se nos concede o no, según Su sabio criterio, pues en la mayoría de las ocasiones esas “necesidades” no son las que nosotros creemos necesitar, y cuando eso ocurre, nuestra reacción es siempre la misma:

– Dios no existe. Si existiera, me escucharía; si existiera, vería el calvario que estoy pasando y le pondría remedio; o, si existiera, no consentiría esto o aquello… De una manera o de otra, pensamos en Dios, aunque sea para negarle; sin embargo, cuando las cosas nos salen bien no pensamos en la posibilidad de que sea Dios quien nos lo proporciona, lo achacamos a la casualidad o a lo listos que somos, pero lo cierto es que no solamente Dios existe, sino que nada ocurre sin su voluntad. Por ello, jamás debemos dejar de darle gracias por todo cuanto tenemos. Y aún más: ¿Qué podemos darle nosotros, que como dice Teresa de Jesús, “razón es le sirvamos por tantas mercedes recibidas”?

          Y Él, ¿qué nos pide? Muy poco para lo que de Él recibimos; tan  solo que nos  mostremos como hijos sumisos y agradecidos, ofreciéndole nuestro compromiso de ser cada día un poquito mejores, tal y como Él desea.

          Y no olvidemos que, cuando Dios no nos concede aquello que deseamos, será sin duda porque no nos sea útil o necesario para el futuro, de nuestro espíritu inmortal.

 

                                                                     Enseñanzas de Teresa de Jesús por:    Mª Luisa Escrich

Guardamar, 2012

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