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ENFOQUE ESPIRITUAL DEL CAMBIO DE SEXO

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Enfoque espiritual del cambio de sexo

“En la vana tentativa de cambiar de sexo en cualquier edad, se desafía la ley de armonía vigente en la creación, lo que provoca disturbios en la personalidad y en la vida mental de quien sufre este proceso”

La ignorancia de las leyes que rigen la vida del espíritu inmortal y del sentido glorioso de la vida humana, teniendo el progreso del alma como el principal objetivo de la existencia terrena, conlleva muchas veces decisiones incorrectas que tienen consecuencias difíciles en el futuro próximo y lejano.

Una de ellas tiene que ver con la naturaleza biológico-psicológico-espiritual del ser humano. El desconocimiento de las tres facetas del hombre inmortal, así como de una cuarta que tiene que ver con su interacción social, y las influencias que se reciben de las mismas, conduce muchas veces a situaciones lamentables que en ocasiones son irreversibles en la misma vida, lo que supone un grave atentado contra uno mismo y su propósito real en la vida.

Todo el mundo tiene derecho a ser feliz y a decidir libremente su caminar por la vida, pero al igual que en la sociedad existen normas que si se transgreden generan efectos perniciosos y funestos, las leyes del alma inmortal siempre están presentes en la conciencia de cada cual, pues somos un alma con un cuerpo y no un cuerpo con un alma, como afirmaba el filósofo Theilhard de Chardin.

El conocimiento profundo del sentido de la existencia humana como un medio de adelanto del alma, así como la planificación previa que el espíritu efectúa cada vez que reencarna, nos permite comprender muchas cosas que de otra manera sería imposible de averiguar. Y entre otras cosas, en esa planificación comprendemos el importante papel del periespíritu como modelo organizador biológico desde la concepción.

“En la concepción el periespíritu es atraído por una fuerza extraordinaria hacia las células que se van formando, imprimiendo en ellas de forma automática por medio de la Ley de Causa y Efecto lo necesario para su evolución, incluyendo el sexo y sus funciones relevantes”

Comprendiendo así que el sexo no es cuestión del azar ni de la casualidad sino de una minuciosa planificación previa a la concepción, entendemos que venir en uno u otro sexo obedece sobre todo a los objetivos espirituales que el alma se programa antes de bajar a la Tierra. De aquí deducimos que “la lotería biológica no existe”, y que “nadie nace en un cuerpo equivocado”. Esta última frase es coincidente con el título de la obra de José Errasti, profesor de Psicología en la Universidad de Oviedo, y del catedrático de psicología clínica en la misma universidad, el Dr. Marino Pérez Alvarez, en la que, entre otras muchas cosas interesantes, afirman:

“Mientras la reproducción sea binaria, el sexo será binario. No hay un tercer tipo de gametos. No hay ni espermatóvulos ni ovulozoides. La negación de esta evidencia biológica por intereses políticos o ideológicos espurios solo puede traer confusión y problemas a la sociedad”

Y esos objetivos tienen como principal característica las pruebas y expiaciones que debemos enfrentar con el sexo elegido para que nos sirvan, por un lado, de superación de aspectos equivocados de nuestro pasado al respecto de nuestra condición sexual, y por otro, de fortalecimiento y aprovechamiento de la extraordinaria energía sexual para lograr el complemento que nos permita desarrollar el afecto, el amor y la integración de las energías sexuales que nos permitirán crecer igualmente como almas en proceso de aprendizaje.

Es por ello que el cambio de sexo, desde su origen, es una decisión equivocada, aunque aspectos como la “disforia de género” sean una realidad y la persona se sienta psicológicamente del sexo contrario al patrón biológico con el que ha reencarnado. Si así ocurre, en absoluto es casualidad, y el venir en el sexo contrario al que uno se siente cómodo obedece a la ley de causa y efecto y a las pruebas o expiaciones que deberemos afrontar para alcanzar el equilibrio bio-psicológico que nos permita alcanzar la armonía mental y emocional distorsionada por esa disforia que sufrimos.

A este respecto es necesario mencionar los “esfuerzos adaptativos” de multitud de espíritus que reencarnan en el sexo opuesto a sus características psicológicas y que, debido a ello, se esfuerzan frecuentemente y consiguen superar las dificultades para adaptarse a un sexo orgánico inverso a sus características psíquicas. Se trata de espíritus bien adaptados a su condición biológica reencarnatoria y que no se permiten actitudes sexuales de desequilibrio en relación a su morfología. De esta forma cumplen con la planificación previa a la reencarnación cuando decidieron renacer de esta forma para experimentar las experiencias en el sexo opuesto.

“Hay espíritus que reencarnan en el sexo opuesto a su naturaleza íntima no teniendo prejuicios en su vida sexual o social. Pues, si existe armonía interior, ese equilibrio y armonía espiritual se transmite hacia la periferia sexual.”

Dr. Ricardo Di Bernardi, Libro: Energía Sexual y Amor

Un ejemplo paradigmático en la historia es el del músico Chopin y su pareja, la escritora George Sand. Chopin era biológicamente hombre pero con un alma típicamente femenina llena de sensibilidad. Sand era una mujer con  una psicología típicamente masculina.

Debido a esto, es muy importante que el espíritu reencarnado se sienta identificado con su anatomía sexual de manera que su psicología se encuentre en consonancia con la misma, a fin de evitar disturbios mentales y emocionales. Cuando ocurre lo contrario, es indudable que ese espíritu se encuentra en un proceso de rehabilitación o reajuste que le es necesario aceptar con la disciplina suficiente para no cometer un uso indebido que le genere mayores consecuencias perniciosas para el futuro.

“El cuerpo produce el cuerpo, heredero de caracteres biológicos de la familia ancestral a la que pertenece, pero sólo el espíritu origina el aspecto psicológico de la individualidad, las tendencias, las cualidades morales, los aspectos intelectuales, etc.”

Modificando la genética del ADN, el periespíritu moldea las moléculas que suministran las células que darán origen a la forma sexual del ser que reencarna (hombre o mujer), mientras tanto, será el espíritu el que producirá los fenómenos emocionales y las características del psiquismo del nuevo ser que encarna. Todo ello para permitir el cumplimiento de esa planificación previa que el espíritu tiene antes de encarnar con el objetivo del progreso del alma inmortal.

Además, el funcionamiento correcto del aparato genésico en su función reproductora viene dado por el adecuado comportamiento hormonal junto a otras glándulas endocrinas, a fin de que el equilibrio físico, emocional e intelectual coopere sin traumas ni disfunciones cuyo origen, muchas veces, se encuentra en la conducta sexual adoptada en el pasado, concretamente en vidas anteriores. Y así acontece que cuando en este sentido se presentan los conflictos, surgen los disturbios neuróticos y de comportamiento, irrumpiendo la energía sexual de forma abrupta y desordenada.

Al contrario, cuando se usa adecuadamente la función sexual sin complejos ni traumas, sin distorsiones o promiscuidad innecesaria, se produce la sintonía perfecta entre la psicología y la fisiología de la persona, facilitando bienestar, alegría y crecimiento espiritual. Pues en el ejercicio del sexo equilibrado, no sólo se intercambian fluídos, sino principalmente energías psíquicas, periespirituales, mentales y emocionales.

Derivado de este intercambio, la polarización energética masculina y femenina se integran y se complementan, generando estados de satisfacción y plenitud, como acontece en las parejas afines, que son aquellas formadas por almas simpáticas, donde existe un verdadero afecto entre ellas. Un afecto que, desde el enfoque espiritual, sobrevive a la muerte del cuerpo y se mantendrá en diversas encarnaciones posteriores.

Reprogramar el ADN mediante ingeniería genética para conseguir un cambio de sexo en la etapa embrionaria es igualmente peligroso y contraproducente, pues cambiar la anatomía y la formación del sexo programado, alterándolo, producirá individuos con trastornos graves de conducta psicológica, lo que les creará enormes contradicciones al invertir la polaridad sexual inicial que ha sido modificada.

Y el abuso de los tratamientos hormonales o quirúrgicos en el cambio de sexo está ya demostrándose como una decisión verdaderamente errónea, que genera enormes y graves perjuicios en el área emocional, psicológica y sobre todo espiritual, pues todo abuso del cuerpo y la modificación sexual del mismo generan un daño irreversible que deberá solucionar y equilibrar en el futuro. Efectuar el cambio de sexo biológico es contravenir no sólo la planificación espiritual que se trae a la vida sino asumir riesgos importantes para la vida presente y futura.

Ya estamos comprobando casos de suicidios graves debido a decisiones tomadas por jóvenes inmaduros en este sentido, cuyas opciones han sido irreversibles después de intervenciones quirúrgicas agresivas de cambio de sexo, y la frustración por no haber conseguido el estado ideal que pretendían, añadiéndosele, lamentablemente, la imposibilidad de rectificación de su estado, lo que les conduce a un callejón sin salida que perturba su mente de tal forma hasta conducirles muchas veces a la fuga psicológica del suicidio.

La clave para la disforia de género es la educación sexual mediante la disciplina mental adecuada, y si a ello sumamos el conocimiento espiritual del motivo principal de nuestra existencia en la Tierra, como espíritus en vías de progreso y rectificación, entenderemos que este trastorno, que puede ser pasajero y temporal derivado de la edad en la que aparece (con frecuencia en la adolescencia), tiene solución. Esta es el esfuerzo adaptativo mencionado arriba.

El aspecto del Amor es el antídoto más adecuado para resolver cualquier dificultad que se presente en este sentido, pero un amor auténtico que no sea confundido ni con el sexo ni con la tendencia sexual que cada cual adopte. Cuando el amor está por medio, sin los efectos perniciosos de las pasiones perturbadoras, el sexo proporciona equilibrio, alegría y paz interior llevando al hombre y la mujer a alcanzar el objetivo de su misión en la Tierra.

Enfoque espiritual del cambio de sexo por: Redacción

2025, Amor, Paz y Caridad

“Los vicios sexuales retienen a millones de seres humanos en pasiones desequilibradas, lo que les lleva a reencarnar con difíciles problemas heredados del comportamiento equivocado, teniendo que enfrentar difíciles retos en cada encarnación, pues lejos de querer solucionarlos permanecen en situaciones penosas y sufrientes”

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