Reflexiones

Aprender a vivir III

  Incorporada y en pleno desarrollo, se halla en la actualidad, esa semilla triunfante en los hombres de buen corazón, que aquellos antiguos sabios proclamaron.
  Ahora en el momento actual en que vivimos, vamos con marcha imparable, hacia ese progreso de la humanidad, donde el orden y la belleza en todas sus formas, abrirán un gran sentimiento en cada uno de nosotros, y albergará el tan deseado amor que siempre hemos anhelados, desde el principio de los tiempos.
  Nos queda un trecho lleno de esfuerzo, de renuncia y de recompensa, mientras se recorre dicho trecho. Dificultades, desorden, lucha, constancia y verdadero compromiso, para cumplir con lo pactado.
  Seamos capaces por tanto, de llevar entre todos, esta carga con valor y amor.
  Dejemos atrás los rencores y el orgullo, y comencemos a edificar la Nueva Humanidad.
  Liderando con humildad, caridad, bondad y comprensión todos los espacios allí donde estemos.
  Seamos calmos y pacientes, porque con la ayuda de lo Alto, todo marchará según lo previsto. ¡Animo hermanos del mundo!. Llevemos cada uno de nosotros la cruz que un día el ser más amoroso portó hasta su muerte. Aprendamos de su amor, dignidad, humildad y renuncia total. Sigamos sus pasos, desde el silencio interior en el día a día, y seamos capaces de dar su ejemplo. No es un camino fácil, pero tampoco imposible.
  Tenemos que ser capaces de adquirir más conocimiento de nuestros actos, de nuestros pensamientos y emociones, de las necesidades y deseos que tenemos, y comenzar a abrirnos paso entre la multitud de todo lo anteriormente citado, para escalar poco a poco, día a día, un peldaño más hacia esa cima, donde reside la voluntad divina. Donde el ser humano desde el principio de su nacimiento como futuro hombre, esta llamado a ser luz infinita. destellos fulgurantes de energía cósmica, entregada a dar amor; ese es el fin último de la evolución humana.
  Para ello, se requiere confianza, fe y constancia y dedicar un rato durante el día, para la reflexión a cerca de la vida, de nuestras vidas. Y al mismo tiempo, acercarnos más a nuestro querido amigo espíritu protector, para que junto a él, podamos comprender, y al mismo tiempo, sentir, que la vida es algo más importante y profunda que lo material con todas sus pasajeras alegrías. Prestando de nuestro tiempo para estar disponibles y entrar en contacto con nuestro ser, nuestro espíritu, que nos revelará magníficos contenidos; allí, la conciencia tomará consideración y nuevos pensamientos, nos abrirán las puertas para que la mente se amplíe y sea capaz de captar, nuevas ideas, nuevos sentimientos, nuevas formas de enfrentarnos a la vida.
 
  Tenemos que despertar a la sensibilidad de los comportamientos que son antiguos, milenarios y que han enquistado en cada uno de nosotros, impidiéndonos el correcto desarrollo evolutivo. Y dejarlos atrás para que nos dejen el camino libre de obstáculos en nuestro progreso constante, aunque lento.
J.F.D.
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