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ALGUNOS TRASTORNOS PSICOLÓGICOS

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Algunos trastornos psicológicos

“Angustia, Inhibición y Timidez”

En el proceso evolutivo del ser humano aparecen tropiezos y obstáculos derivados de las decisiones equivocadas que tomamos respecto a la ignorancia de experiencias que logran inhibir a la persona psicológicamente.

En el desarrollo de la psique humana que acompaña paralelamente la evolución del alma inmortal, estos obstáculos toman fuerza en el comportamiento y carácter de las personas al adoptar conductas erróneas que condicionan nuestra forma de ser y de actuar.

Pero la aparición de estos factores no sólo se debe al ejercicio equivocado de nuestro libre albedrío, sino también a situaciones y experiencias vividas que pueden marcar nuestro carácter en la infancia, o incluso procedentes y originadas en existencias anteriores, como consecuencia de graves compromisos morales que guardamos en nuestro interior y que afloran en el presente con una carga de conciencia de culpa que nos llevan a protegernos de forma errónea para no ser acusados, trastornando así nuestra personalidad. Esto último no es más que una fuga psicológica para no enfrentar la realidad del problema.

De todas estas causas que mencionamos se derivan los efectos correspondientes que se traducen en situaciones concretas del comportamiento, que tienen su consecuencia en trastornos importantes de la personalidad. Algunos de estos efectos son la angustia, la inhibición, la timidez o el abandono de uno mismo. Y analizando cada uno de ellos veremos cómo se instalan en nuestra psique y la forma de superarlos.

“Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido”.

Pío Baroja, ”El árbol de la ciencia» (1911)

La angustia, por ejemplo, deriva de la insatisfacción personal a consecuencia de una falta de propósito o significado en la vida. Esto conduce a un resentimiento externo sobre la vida en general que provoca un estado de infelicidad y desestructuración de la personalidad, y que muchas veces se origina en la infancia cuando el niño fue rechazado por padres o familiares y se amargó notablemente, adquiriendo así una actitud pesimista ante todo lo que le rodea.

Pero el origen de la angustia puede venir de las relaciones de vidas anteriores con los familiares que ahora son sus padres. Relaciones de odio o desafecto debidas a la conciencia de culpa interior que el espíritu arrastra y que lo lleva  a no considerarse digno de estima, lo cual lleva a la persona a un estado de autopunición interna hasta que logre reparar el daño causado. Esto le crea un estado de angustia permanente. La persona angustiada observa los acontecimientos bajo un enfoque distorsionado por la culpa, y acostumbrado al rechazo de los otros, se niega a sí mismo el derecho de ser feliz.

La mejor terapia para la angustia es revertir el proceso desarrollando los sentimientos nobles y la afectividad que le fue negada en la infancia. Así, desenvolviendo el amor, que llena cualquier vacío existencial, la persona se equilibra, encuentra sentido y propósito a su vida y la angustia desaparece.

La evolución del ser humano debe contemplarse igualmente en el desarrollo de los sentimientos, la adquisición de los valores superiores del alma y las capacidades para enfrentar las dificultades del mundo interno que, como bien sabemos, tiene su mayor porcentaje de origen en las experiencias del pasado. Entre estas dificultades podemos señalar algunas causas que retrasan la evolución integral y real de la personalidad, como por ejemplo la autocompasión, la rebeldía, el pesimismo, la amargura, la inseguridad, etc.

“Primero, piense, después, actúe, para, sólo en tercer lugar, saber. Y así es como plantará cara a toda la timidez que le mantiene en la condición de víctima”.

Wayne Dyer, Psicólogo, ”Evite ser utilizado» (1995)

A consecuencia de las dificultades mencionadas, la inhibición y la timidez se convierten en trastornos psicológicos importantes. Por norma general, las personas tímidas tienen un elevado orgullo que les conduce a comportarse equivocadamente. A veces la timidez viene de una infancia donde han tenido a una madre sobreprotectora o castradora, lo que les ha impedido desarrollar un comportamiento psicológico normal y saludable, hasta el punto de sentirse anulados en sus facultades de discernimiento y actuación.

Cuando esto ocurre, se refugian en la timidez para disfrazar su orgullo y el miedo a ser identificados como personas incapaces de actuar con seguridad.

En otras ocasiones, la timidez procede de dramas acontecidos en vidas anteriores cuando la persona, inmadura psicológicamente, cometió determinados atentados contra la ley de Dios, que aunque ahora son desconocidos, están grabados en su inconsciente, lo que le propicia refugiarse en la timidez a fin de que su orgullo no se vea violentado por el descubrimiento de esta realidad. Esto es un mecanismo inconsciente de autodefensa.

También la timidez es necesario considerarla como una fuga o refugio existencial que puede ser superada mediante el autoanálisis y la consideración de que toda persona es igual a cualquier otra, ni mejor ni peor. Por lo tanto, no deben considerarse a sí mismos como seres sin importancia alguna, o con tanta relevancia que su ausencia o presencia se note en exceso.

La persona afectada por complejos de inferioridad evita llamar la atención, suele aislarse, no exterioriza con frecuencia comportamientos espontáneos o extrovertidos. Y creyendo que nadie se interesa por ella, se autojustifica y no tiene el menor interés de lo que le ocurre a su prójimo y a su alrededor. Esta inhibición de la que hace gala le crea trastornos graves de personalidad, sobre todo en el desarrollo de la emoción natural y los sentimientos nobles y elevados. Asume la postura de víctima, desarrolla una conducta individualista y egoísta. Como espíritu inmortal que es, suele reencarnar en hogares afectuosos o agresivos a consecuencia de las acciones que realizó en el pasado y que ahora le toca superar, corregir o desarrollar.

“…El papel de víctima era atractivo porque liberaba de la responsabilidad y la angustia. El miedo se volvía abatimiento y resignación; el fracaso no generaba culpa sino, por el contrario, una sensación reconfortante de autocompasión”.

Dean Koontz – Escritor

La persona que se inhibe debe buscar ayuda inmediatamente para solucionar su problema, que es interno y no externo como ella supone. Un primer paso para la solución es sustituir pensamientos negativos y pesimistas por otros alegres y optimistas. Un segundo paso es abandonar la sensación de sentirse víctima, armonizarse y desarrollar una madurez emocional y psicológica imprescindible.

Una conducta tranquila, con autoconfianza y naturalidad, desarrollando la tolerancia para con los demás, al considerarlos como a uno mismo, con sus dificultades y aciertos, y no como seres especiales, será la actitud más adecuada para superar estos trastornos psicológicos internos que muchas personas sufren en su interior sin poder descubrir el origen y la solución que les ayude a superarlos.

Algunos trastornos psicológicos por: Redacción

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“El papel de víctima hay que rechazarlo siempre; nunca se obtiene nada con el papel de víctima”

Oriana Fallaci, ”Un hombre» (1979)

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