VIDAS SUCESIVAS

0
124
Vidas sucesivas

INTRODUCCIÓN

VIDAS SUCESIVAS

Comenzamos una nueva sección de artículos destinados a clarificar de forma integral los aspectos de las “Vidas Sucesivas”, también conocido como “Reencarnación”. Al detallar el enfoque que pretendemos dar como un estudio integral de esta Ley divina que afecta a todos los seres humanos sin excepción, nos proponemos profundizar no solo en los antecedentes históricos, sino en el desarrollo filosófico de esta verdad de la vida o en las evidencias científicas que la sustentan. 

Nuestra intención es dar la importancia que merece la divulgación y el conocimiento de esta realidad que nos afecta y cuya comprensión es capaz de cambiar por sí sola la vida de los hombres. Debemos entender que la idea de la Reencarnación conlleva así mismo la explicación de otras leyes espirituales tan importantes como aquella, y que están intrínsecamente unidas.

Hablamos de que no podemos explicar la reencarnación sin abordar conjuntamente las leyes de la evolución, la ley de causa y efecto -mal denominada como Ley del Karma-, la ley de afinidad, de vibración o sintonía, etc. Todas ellas son leyes que rigen en el plano físico (Acción y Reacción, Sintonía y frecuencia energética, etc.) y en el plano espiritual.

La Ley de la Vida en general, todavía muy poco comprendida por la Ciencia (se desconoce el origen de la misma) y esbozada en la filosofía a lo largo de la historia del pensamiento por multitud de pensadores y filósofos, queda hueca y vacía de contenido sin remitirnos a la Reencarnación como el método perfecto y de progreso que permite la evolución y trascendencia del Alma humana, así como su aprendizaje y crecimiento.

Es una Ley imprescindible, pues manifiesta la misericordia de Dios a la hora de otorgarnos tantas oportunidades como necesitemos para rectificar nuestros errores y caminar hacia la plenitud a la que estamos destinados. Porque toda la creación, humana y espiritual, obedece a un único propósito: el amor de Dios. El amor divino es la fuente de la creación y por ello ha articulado todo este perfecto universo que contemplamos y que todavía no comprendemos, apenas un poco.

En ese plan divino, el hombre, y más concretamente la parte que corresponde a su semejanza a Dios: el Alma, inmortal y de naturaleza espiritual como su creador, posee en su interior los atributos de la perfección y la felicidad que Dios ha depositado en su conciencia para desarrollar. Ese desarrollo es atributo del ser humano mediante su libre albedrío; y en las primeras etapas evolutivas necesita de herramientas útiles que le permitan alcanzarlo, potenciarlo y elevarse hacia niveles de conciencia, felicidad y perfección que le están destinados.

Pues bien: la herramienta que posibilita ese desarrollo es la Ley de las Vidas Sucesivas. La Reencarnación es la clave. A través de ella el Alma humana vuelve una y otra vez a la Tierra en nuevos cuerpos para desarrollar aquellas cualidades divinas todavía latentes en su interior. También viene a rectificar, mejorarse y corregir los errores cometidos en vidas anteriores. Pues así como el atleta necesita de ejercicio para mejorar sus marcas, el alma humana o espíritu, creado por Dios, precisa mejorarse y desarrollar sus potencialidades internas mediante el ejercicio de la voluntad y el esfuerzo dirigido al bien. 

Las vidas sucesivas son solidarias entre sí, por ello el resto de leyes que rigen el proceso evolutivo del espíritu afectan a este, se encuentre donde se encuentre. Esas leyes lo condicionan, encarnado en la Tierra o desencarnado en el espacio, donde se preparara fehacientemente para una nueva oportunidad de vida en la Tierra, analizando los errores cometidos, planificando los objetivos y logros que deberá conquistar en su nueva vida con un cuerpo físico, reconociendo sus limitaciones y aceptando la Ley Moral que rige en todo el universo para el progreso del espíritu.

Esa Ley Moral es la Ley Natural creada por Dios para dirigir al bien, la perfección y la plenitud al espíritu o alma humana. Por ello, aquel que se aparta de las Leyes de Dios no sufre castigo sino reeducación. Y esta reeducación es el sufrimiento y el dolor que supone vivir en propias carnes los errores, actos criminales y violencias ejercidas contra otros o contra uno mismo. De aquí que la Ley de Causa y Efecto, unida a la Ley de la Reencarnación, sea otra de las herramientas útiles que permiten el crecimiento del hombre a través de la evolución de los diferentes mundos.

El Alma humana, desde que es creada por Dios, se encuentra en el proceso inalterable de crecimiento y evolución mediante el libre albedrío de sus actos, la voluntad que ponga en desarrollar sus cualidades antes o después y la necesidad de mejorarse día tras día mediante el esfuerzo personal para conquistar un destino feliz y venturoso. Somos los dueños de nuestro propio destino, de ahí la grandeza de Dios al permitirnos avanzar a nuestro ritmo respetando nuestra libertad, pero corrigiendo el rumbo -a través de sus leyes- cuando nos desviamos del camino y reincidimos en el error. El dolor y el sufrimiento son los despertadores que nos advierten de que algo no hemos hecho bien y debemos rectificar.

Las Vidas Sucesivas nos permiten todo esto, nuevas oportunidades de crecimiento y mejoramiento personal de nuestra Alma, pues esta es lo único que trasciende al fenómeno de la muerte, ya que el cuerpo se desintegra y desaparece. El Alma es inmortal como su creador y por ello necesitamos prestarle la debida atención, cuidarla, potenciarla, mejorarla y desarrollar sus cualidades. Cuando nos identificamos con lo que somos realmente -un alma encarnada en un cuerpo y no un cuerpo con un alma- estamos comenzando el camino recto que nos conduce, vida tras vida, reencarnación tras reencarnación, a alcanzar mayores estados de conciencia y plenitud espiritual, intelectual y moral.

Es la Reencarnación el poderoso aliado del espíritu en su camino hacia su propia felicidad. Pues conforme avanzamos en el reconocimiento de lo que somos, comprendemos igualmente para qué estamos aquí y qué nos espera en un futuro.

Así pues, les invitamos a este recorrido sobre un análisis más detallado de lo que supone la Ley de las Vidas Sucesivas. Porque no solo trataremos temas principales y colaterales, leyes, repercusiones para el espíritu y para las encarnaciones en la tierra o durante el intervalo en que permanecemos en el espacio entre una y otra vida; sino que abordaremos dilemas morales que hoy día se presentan en nuestra sociedad, y que bajo el enfoque de la Reencarnación nos presentan unas nuevas perspectivas y enfoques.

Aspectos como el suicidio, la eutanasia, el aborto, la manipulación de células embrionarias, la gestación subrogada, por nombrar algunos, toman una nueva dimensión bajo el conocimiento de la Reencarnación. Encontraremos respuestas justas y coherentes con la Justicia Divina y con la manera correcta de actuar.

Invitamos al lector a seguirnos en este recorrido que hoy comenzamos y que esperamos sea de su agrado, pues descubrirá junto a nosotros que, comprendiendo la Reencarnación, encontramos la respuesta más coherente a las desigualdades humanas y a la comprensión mayor de la Justicia Divina. Una justicia que se rige bajo los principios del amor, la misericordia y las múltiples oportunidades para con sus criaturas.

Vidas sucesivas por: Antonio Lledó Flor

2020, Amor, Paz y Caridad

Publicidad solidaria gratuita