Cuando dialogamos sobre la unificación Espírita, no todos tenemos el mismo concepto o interés, lo que por sí solo es suficiente para demostrarnos que, en realidad, todavía no ha alcanzado su dimensión ideal.
No estamos hablando de las cuestiones más triviales, del día a día, sino de aquellos conceptos, ideas, líneas de actuación y necesidades más relevantes, tanto a nivel interno y del trabajo de los grupos, como de la imagen de unión y el mensaje de supervivencia del espíritu a trasladar a la Sociedad.
Esta unificación de conceptos, criterios y trabajos de cara a la imagen pública, ¿Es importante? Si entendemos que sí lo es, al conceptuar la unificación espírita, no hablamos de un ideal sino de una necesidad que se va acentuando a medida que los tiempos requieren una actuación más activa, decidida y coordinada.
Cada persona tenemos un trabajo más específico que realizar en esta vida física, marcado por unos objetivos individualizados. No obstante, el Espiritismo también nos traslada un mensaje de unión espiritual, amor y conocimiento por lo que también estamos llamados a una labor global y común basada en la colaboración. La unidad da orden al trabajo y refuerza el mensaje; requiere un doble compromiso: Con nosotros mismos y con los demás.
Como personas que hablamos de una vida eterna regida por unas Leyes Universales, debemos ser trabajadores del ejemplo. Si no actuamos acorde con lo que decimos ¿Qué confianza estamos demostrando que tenemos en lo que manifestamos?
Esa expresión de amor y altruismo debe ser inequívoca. Es mucho más importante lo que se hace que lo que se dice porque la imagen es lo que se ve y, en realidad, es la demostración visible de lo que se vive.
Si la representación de un espirita tiene importancia, las actuaciones llevadas a cabo por cualquier grupo, en su conjunto, suelen tener un impacto e influencia mucho más notoria en nuestro entorno y en la imagen social que proyectamos.
Si lo realizado por un grupo lo comparamos con lo de otro o varios otros, la imagen ya tiene un poder de convicción, positivo o negativo, a favor o en contra, más decisivo y transcendental, en base a lo que vemos. Si hay contradicciones internas éstas se manifiestan externamente y suelen desorientar a quien las observa.
Es muy interesante fortalecer la imagen que se proyecta hacia la sociedad y, en cambio, a veces, se encalla en los aspectos más superficiales e intranscendentes, olvidando las prioridades más elementales.
Es aquí donde comienza a tener gran relevancia la indicada unión espírita. Las contradicciones y falta de unificación de criterios de trabajo no dan la imagen ideal, especialmente cuando el espiritismo está llamado precisamente a unificar la vida en un progreso evolutivo basado en los principios de trabajo, solidaridad, amor y conocimiento.
La finalidad de cualquier cometido es obtener un rendimiento efectivo. En este caso, si hay disparidad de criterios, opiniones y actuaciones, se genera una imagen que nos da un resultado disgregado y difuso.
Una realidad que puede apreciarse es que numerosos grupos, con nobles y altruistas intenciones, están desconectados entre sí, sin la unión necesaria ni un trabajo en común, olvidando que la comunicación y el diálogo son factores muy positivos que impulsan la cooperación y fortalecen la unidad. Una labor coordinada es muy interesante y eficiente porque da una base de apoyo y refuerzo en todo lo que se hace. La unión gesta una fuerza imposible de alcanzar individualmente y genera una motivación adicional que incentiva a todos.
Sería muy interesante hacer un análisis, por parte de cada uno de los grupos Espíritas, que nos permita afianzar lo que se está haciendo bien, saber lo que no se está haciendo y conocer aquello a lo que debemos dar prioridad en nuestro trabajo diario. Esta toma de conciencia nos permitirá poner en marcha nuevas iniciativas necesarias para nuestro desarrollo individual, como grupo y como colectivo Espírita. Nos deja ante la necesidad de una comunicación sincera y fluida para compartir conclusiones y trabajar unidamente en pro de un bien común.
Tener una disciplina de trabajo y un método específico, definido en su conjunto, organizado en su ejecución y estructurado en su estrategia global por parte de todos, a no dudar dará resultados no vistos en mucho tiempo. Hacia ese objetivo deberíamos dirigir una parte de nuestra ocupación y esfuerzo, apoyándonos siempre en la prudencia, la responsabilidad y la experiencia común.
Trasladar las formas de trabajo que dan resultado y las iniciativas positivas, de unos grupos a otros, a través de la convivencia y del dialogo es muy útil para todos. ¿Por qué no aprovechar estas ventajas?
Cuando se consiga una relación sincera, diálogo noble y deseos altruistas de mejora para el bien común, por parte de los Espiritistas en el mundo, el Espiritismo tendrá una relevancia y una posición social de tal transcendencia que llegará incluso a sorprendernos.
Pensemos en ello de forma constructiva, tomando conciencia de qué es lo que podemos hacer cada uno de nosotros para mejorar la actual unificación Espírita.
Unificación Espírita por: Antonio Gómez Sánchez
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