Homenaje

UNA VIDA DE ENTREGA AL PRÓJIMO

María Marín Marín

 

 
  Un día 2 de abril del año 1.997, desencarnó, la fundadora del Grupo Villena; y desde estas páginas, ahora que se cumplen 15 años de su partida al mundo espiritual, queremos rendirle un sincero homenaje a la que fue nuestra madre espiritual: María Marín Marín.
 
  María era nuestra madre; sí, porque el Grupo Villena, sin ella, no se hubiera creado. Y con el grupo, nació la revista; Amor, Paz y Caridad; que era su estandarte, la tarjeta de visita del Grupo Villena, como ella nos decía. Y las charlas-coloquio que se realizaron durante más de 20 años. Y tantas y tantas cosas que se hicieron, gracias a su espíritu emprendedor y su gran capacidad.
 
  Han pasado ya 15 años; pero para nosotros, sigue aquí; porque fue tanto y de forma tan sencilla aquello que nos legó, que no podemos olvidarlo; su sencillez, su sabiduría, su afán de entrega, sus enseñanzas, la disciplina y los buenos hábitos que nos transmitió han calado muy hondo en nosotros. Todo ello, hace que su ejemplo siga vivo y presente en nuestras vidas, como no podía ser de otra manera.
 
  María era todo afán de ayudar a los demás. Ésta era una palabra clave para ella, AYUDA. Cuando alguno de los componentes del grupo necesitaba ayuda, cuando cualquier persona que se le acercaba le pedía ayuda; nunca daba un no por respuesta, ahí estaba siempre y en todo momento; para prestar esa ayuda que ella sabía ofrecer de manera desinteresada; sin alardes y sin pedir nada a cambio. Lo cierto es, que cuando acudías a ella salías reconfortado, con las ideas claras y con ganas e ilusión. Y a María, hay que decirlo; fueron muchas, muchísimas personas que a lo largo de su vida la visitaron, para pedirle ayuda, consejo y orientación espiritual.
 
  María era una transmisora de ilusión, de alegrías; todo lo veía realizable, a todo le hallaba solución; sabía darle a las cosas materiales la importancia que tenían. Pero su norte, era la vida espiritual, y ayudarnos a todo nosotros, a cumplir con los compromisos y objetivos espirituales que habíamos dejado firmados antes de encarnar. Por eso, ella siempre daba ejemplo, y era la primera en poner en práctica las lecciones espirituales que se hayan en los libros y en la propia experiencia que nos da la vida.
 
  Persona de grandes capacidades para la mediumnidad, y en especial para la facultad de videncia. Era también, mujer dotada de grandes dosis de humildad y de sencillez, características que le hacían ser muy asequible y cercana a todos. Tenía ese don especial para ganarse a las personas y que estas, confiaran en ella. Es por eso, que logró rodearse de un grupo muy numeroso y muy joven, que permitió, que se hiciera la labor que se pudo hacer en todos los años que María permaneció a nuestro lado. Esta fue sin duda una de las grandes misiones que cumplió, cual fue; lograr encauzar y formarnos a todos nosotros, dentro de la doctrina espírita, en unos años y dentro de un entorno que lo tenía todo muy difícil; no obstante lo consiguió.
 
  Para María, el espiritismo era su vida. Lo conoció desde muy joven, y sus facultades espirituales asimismo, se manifestaron a temprana edad. Con la ayuda de una persona que también poseía una facultad de videncia extraordinaria, comenzó su camino ayudando tanto a familiares, como a muchísimas personas; vecinos y no vecinos de Villena, que se acercaban a su casa para consultarle y pedirle consejo y orientación.
 
  Las obras de Allan Kardec; de las cuales conservaba las ediciones del pasado siglo XIX, nunca dejó de releerlas y estudiarlas; lo cual, no le impedía tener su mente analítica y abierta a otras obras, y a otros conocimientos, que pudieran venir de otras fuentes. Ese afán por el estudio, también nos lo transmitió. De ahí, surgió la idea, de que el Grupo podía emprender la tarea de editar una revista, de carácter mensual y gratuito, y difundirla en todo el mundo; ya que los tiempos modernos y la nueva sociedad, necesitaban tener cerca la filosofía del espiritismo; y de esa manera, se podía contribuir y aportar un granito mas de arena en su divulgación. Los componentes del grupo, que entonces no éramos más que un grupo de veinteañeros, no podíamos sospechar que fuésemos capaces de acometer semejante empresa; sin embargo, llevados por esa ilusión que caracterizaba a María, esa fuerza que nos envolvía sin darnos cuenta; la fe que teníamos en ella, su espíritu de convicción en que podíamos comenzar esa labor, y que sería algo positivo, tanto para nosotros, como para muchas personas y grupos…, hizo que le diéramos el voto de confianza y que nos pusiéramos manos a la obra.
 
  Y surgieron miembros del grupo capaces de escribir artículos y poesía; otros se encargaban de componer, maquetar e imprimir sus páginas; y otros formaban el equipo de encuadernación, y etc., etc.; de modo y manera, que la revista, salía de la sede de la asociación, íntegramente realizada por el grupo.
 
  Poco a poco la revista se fue abriendo paso, llegando a enviarse a 36 países de todo el mundo. La revista nos dió a conocer, y permitió que hasta nuestros locales, nos visitaran hermanos y personajes de renombre del espiritismo mundial; como: Divaldo Pereira, Waldo Vieira, Juan Antonio Durante, Hermas Culzoni, Rafael González Molina, Jon Aizpurúa…etc, y muchos otros, de entre los cuales destacamos por la vinculación que tuvimos en el tiempo a: Sebastián de Arauco, ese gran orador, escritor y maestro del espiritismo, que para muchos ha pasado desapercibido; no así su obra: “ Tres Enfoques sobre la Reencarnación”.
 
  Actualmente la revista se edita por internet, y en ella, seguimos plasmando aquellas ideas y artículos que puedan contribuir a difundir la doctrina .
 
  Podríamos contar muchas anécdotas de esos encuentros; como por ejemplo, las palabras que le manifestó Waldo Vieira: “María yo quiero hacer méritos en esta vida, para que en la próxima, pueda venir acompañado por un grupo como el tuyo”. Anécdotas aparte, lo importante era, que esos momentos felices henchían nuestro espíritu de entusiasmo y de responsabilidad al mismo tiempo; al ver y comprobar, que nuestra labor era útil y daba sus frutos.
 
  Todas estas visitas nos hicieron comprender otra cosa; y era, que la persona que comandaba nuestro grupo, nuestra querida María; esa pequeña mujer guardaba en su interior un gran espíritu; era como esos perfumes que “se guardan en frascos pequeños”; así era María, menudita por fuera pero grande por dentro. No nos equivocamos al aceptarla como nuestra madre espiritual y nuestra maestra. Nuestros espíritus la reconocieron como algo especial; como esa punta de lanza del Grupo Villena. Cuando ella decía es por aquí, era por ahí; así nos lo hicieron saber estos personajes que nos visitaron y que cuando conocían a María detectaban que estaban delante de un ser especial; un espíritu que había encarnado para ayudar con mayúsculas, y a ello dedicó toda su vida. 
 
  Afable y cariñosa. Tolerante para con nuestros defectos y comprensiva con nuestras muchas faltas. Muchas lecciones fueron las que nos enseñó con su ejemplo; destacando: las del perdón, de la humildad y la sencillez; la del amor y el servicio desinteresado, la del conocimiento de uno mismo, la de la mediumnidad,…etc.
 
  Hemos de aprender a perdonar. Todos cometemos errores. Y en un grupo de carácter espiritual no caben los rencores, el odio ni las desavenencias; esto hay que corregirlo, y no hay que dar lugar a que se originen otros problemas consecuencia de esto.
 
  Otra gran lección es la de la humildad y la sencillez, el grupo era lo importante; en él todos cabemos, y cada persona tiene su personalidad, aportando su colaboración. Nadie es imprescindible, todos somos necesarios, y nadie es más que nadie. Tan importante es el que tiene capacidad como orador, como el que es observador y no se le escapa el detalle para que a ese orador no le falta su vaso de agua encima de la mesa. De este modo queda desterrado el afán de protagonismo, la vanidad y otras secuelas que pueden hacer mella en un grupo y llevar hacia la rivalidad a sus miembros.
 
  La lección del amor; basada en la caridad y en la ayuda al prójimo; empezando por nosotros mismos, sin olvidar que como miembros de una sociedad, nos debemos también a ella y debemos contribuir en su mejora y sostén. De ahí que el grupo Villena haya colaborado en considerables actos de orden local, que llevados a cabo por otras asociaciones, pero con falta de medios de todo tipo, no dudaban en pedir nuestra colaboración, con la certeza de que nuestra ayuda siempre la tendrían.
 
  La lección del conocimiento, siempre hay que seguir aprendiendo, nunca podemos afirmar que lo sabemos todo, o que ya sabemos bastante; siempre hay que ir profundizando para mantenernos ágiles y estar a la altura de los tiempos que nos toca vivir; ya que la sociedad no deja de evolucionar y surgen nuevas dudas y nuevas necesidades.
 
  La lección del saber que estamos inmersos entre dos mundos, y que el plano espiritual, tanto nos puede ayudar, si somos bien intencionados, y procuramos hacer las cosas bien; pero que si nos descuidamos, puesto que somos todos médiums en potencia, también nos podría perjudicar e influenciar sobremanera la “parte espiritual negativa”, que tratará de poner piedras en nuestro camino, de sacarnos de él y de que perdamos la fe en nuestra misión. En estas cosas, debido a su clarísima facultad de videncia, ella, siempre nos ponía sobre aviso: ”… hay que estar vigilantes con los defectos; porque son un freno que nos dificultan el progreso y nos impiden comprender las cosas tal como son”. 
 
  La gran lección del conocimiento de uno mismo. Esa era la gran escuela que nos legó María; el conocimiento de nuestros defectos, y no permitir que estos, irrumpieran en nuestra convivencia y en nuestras relaciones humanas. Si no trabajamos en nuestra mejora interna, se puede decir que de poco nos ha servido el espiritismo. Y en verdad, esto es lo más importante para nosotros dentro del espiritismo; que nos transformemos y nos preparemos moralmente cada día, para superar los obstáculos y dificultades que se nos puedan presentar.
 
  Si hay algún tipo de carnet, que nos permita identificarnos como espiritistas, no es el pertenecer o estar asociado a algún grupo. No, nos engañemos. Ese carnet, está impreso en nuestra alma; se refleja en el aura, y está formado por nuestros valores humanos, valores que María insistía en que había que desarrollar a través de la eliminación de los defectos.
 
  La lección de la mediumnidad, de la que María nunca alardeó, ni se endiosó, ni se lucró; la puso al servicio del prójimo, dándole todo el mérito de su labor a los espíritus protectores y espíritus superiores que con ella colaboraron, y que ayudaron a la formación y desarrollo de este grupo.
 
  Tu vida fue el grupo. Tu misión, recogernos a todos y orientarnos. María muchas gracias por todo lo que nos has transmitido, y por la forma con que lo hiciste. Sin tí, no hubiéramos llegado hasta aquí. Gracias también a los fieles hermanos espirituales, que aún hoy, siguen con nosotros, igual que tú; tenemos de sobra constancia de ello. Supiste, no sólo enseñarnos, sino mostrarnos el camino con tu ejemplo; hacernos comprender el por qué y para qué estamos en la tierra y en este grupo en concreto. Supiste darnos las alas necesarias para emprender el viaje y nosotros sentimos esa responsabilidad y estamos dispuestos a llegar hasta el final. 
 
  No dejes de transmitirnos tu fuerza, tu fe y guíanos para que podamos el día de mañana reunirnos contigo satisfechos y felices por la labor cumplida. Gracias Maestra.
 
F.H.H.
Grupo Villena 2012 ©
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