Quizá contigo estuve allí, Rabino, en esa última cena en que tu suerte estaba decidida con tu muerte, después de compartir el pan y el vino. Quizás colaboré en el desatino que tuvo el ser humano de ponerte arriba de la cruz, en donde, inerte, tu cuerpo quedó preso del destino. Quizás estuve allí, en Getsemaní, y fui testigo de tu prendimiento; quizá bajo la cruz infame vi tu muerte y posterior descendimiento… Quizás por mis errores sigo aquí, y tú gozando estás del firmamento.
Quizás estuve allí por: Jesús Fernández Escrich
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