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LEYES UNIVERSALES

INVOCACIONES

Invocación conjunta y su acción sobre las necesidades humanas.
Técnica de las cadenas magnéticas y su acción bienhechora.

Por ignorancia, por desconocimiento de las Leyes de la Vida, una gran parte de la humanidad de nuestro mundo, sufre. Y cuando ese sufrimiento es consecuencial de errores, acciones y deseos de mal, o estados emocionales desarmónicos y desequilibrantes; por ley divina del Amor, esos sufrimientos pueden ser
atenuados y aun superados, si nosotros, los humanos, espíritus encarnados, contribuimos a ello, y nos proponemos atraer a nuestro plano físico las fuerzas sutiles del espacio, mediante nuestra invocación con amor y fe.

En los Planos Espirituales Superiores, multitud de seres de gran evolución y poder, están vibrando en amor y deseos de ayudar a la humanidad en su progreso; pero, para que esa ayuda llegue a nuestro plano físico, por ley necesitan de nuestro reclamo, cuyo reclamo actúa como atracción y lazo de unión.

El Maestro Jesús, dijo: “Tocad y se os abrirá”. “Pedid y se os dará”. Y, ¿qué significa esto, sino la necesidad de invocación? Porque, invocar, en el sentido espiritual, es llamar, clamar a lo Alto en solicitud de ayuda de algo que necesitamos para nuestro progreso y auxilio para nuestros semejantes. Si bien, por medio de la oración, nuestra invocación individual tiene un poder de atracción sobre las fuerzas sutiles del espacio, cuando la invocación se realiza conjunta­mente, en grupo, las fuerzas de atracción se multiplican. Cuando dos o más personas se unen para proyectar vibraciones amorosas, la capacidad de acción de esa proyección amorosa es muchísimas veces superior, y en ocasiones cientos de veces mayor a la capacidad individual de los seres que realizan esta tarea; porque, las fuerzas espirituales, al unirse, no se suman sino que se multiplican. Más, para esto, necesario es estar libre de sentimientos negativos de cualquier naturaleza.

De aquí, la importancia de las invocaciones en conjunto para atraer a nuestro plano las vibraciones sutiles de los planos superiores, y ayudar a nuestros semejantes dolientes; mediante reuniones armónicas que vibren en amor y deseos de bien.

De aquí, la necesidad de reuniones entre seres que vibren en amor, para ayudar a los necesitados: moral y materialmente. Pues, unir nuestras mentes en una invocación conjunta para el bien de los demás, formaremos un “canal” poderoso que atraerá vibraciones sutilísimas y fuerzas poderosas que, desde lo Superior son proyectadas al plano físico a través de ese “canal” o atracción vibratoria del grupo que, por amor y con amor, desean ayudar a las necesidades humanas. Pero, necesario es conocer también que, toda vibración discordante o negativa por alguno de los componentes del grupo, todo pensamiento negativo, todo deseo que no sea bueno, todo sentimiento ruin o malquerencia; puede causar una perturbación que sería producida al chocar las vibraciones sutiles recibidas, con las negativas que pudieran existir en alguno de los componentes del grupo.Y estas invocaciones “en cadena”, realizadas con verdadero sentimiento de amor, fe y humildad, constituyen una poderosa fuerza vibratoria que se eleva hacia los Planos Espirituales Sutiles, realizando así una intensísima plegaria o reclamo a esos Planos de Amor y Poder, desde donde responde­rán siempre en relación a la pureza y a la fuerza de la vibración conjunta con que se haga el pedido o los pedidos.

Debido al existente desconocimiento de las leyes espirituales, puede que alguno piense que el pedido de ayuda para una persona determinada, pueda no ser identificado, porque otros nombres iguales existan. A este respecto, os digo: cuando una persona es nombrada al hacerse los pedidos o su nombre o figura escrito en la “Lista de pedidos”, se refiere siempre a un determinado ser; y aun cuando existan miles de seres con el mismo nombre y apellidos, o el ser o la persona nombrada llegarán las fuerzas o ayudas invocadas. No importa que no sea conocido por los asistentes o que su nombre haya sido enviado a través de otras personas. Al mencionar de palabra o mentalmente, la persona o seres desencarnados para los cuales deseamos las ayudas solicitadas o proyección de fuerzas sutiles espiritua­les; éstas descenderán como lluvia maravillosa y tomarán contacto benéfico con esos seres -encarnados o desencarnados- hacia quienes dirigimos las fuerzas solicitadas, con resultados muchas veces sorprendentes.

Puede que también alguno piense que, con estos ejercicios o prácticas espirituales, quedará libre de todo mal. Si bien es verdad que pueden contribuir y contribuyen al bien de todos al atraer al plano físico fuerzas sutiles del espacio, no significa en modo alguno que nos librarán de todo mal, ya que esto nosotros tenemos que hacerlo mediante la superación de nuestras imperfecciones, que son las causas reales.

Debéis saber que, las fuerzas del mal tratan por todos los medios a su alcance de desviar a todas aquellas personas que han comenzado a tomar el camino del progreso espiritual. Sabéis también ya, que la libertad es ley divina, por lo que la Ley respeta el libre albedrío de cada cual. Y el modo mejor de librarnos de la influencia de las fuerzas negativas que tratan de desviarnos incidiendo en nuestros puntos débiles o imperfecciones, es precisamente superando esas imperfecciones.

La libertad de acción de los seres, buenos o malos, no puede ser interferida. Es la Ley. Y las fuerzas del mal (los demonios a que se refieren las diversas iglesias del cristia­nismo), conocen ya que pronto van a ser desalojadas de nuestro planeta Tierra; por lo que están haciendo todo esfuerzo posible para llevar consigo a los que están ligados por hechos en vidas pasadas. Y como esas entidades conocen nuestros pensamientos, flaquezas y debilidades, es por donde pueden atacarnos. Por ello, es necesario estar alerta, a fin de identificar su incidencia. Ya que si no, pueden conseguir su objetivo de desviarnos.

Sé que a varios de vosotros han intentado ya, e intentan sugeriros para dejar esta escuela, porque la escuela os separa de esos seres negativos; aun cuando de esos pensa­mientos no hayáis identificado su procedencia. Y en algunos lo han conseguido. ¡Estad alerta!

Estad alerta, porque a más de uno han separado ya. Cada vez que sintáis deseos o tengáis pensamientos que vuestra Conciencia superior os reproche o no apruebe, tened por cierto que son las fuerzas negativas que están tratando de separaros del camino de la superación y progreso que habéis emprendido y debéis seguir, si queréis libraros de las vidas de dolor.

No olvidéis que, contribuyendo al bien de los demás, estáis contribuyendo a vuestro propio progreso y evolución. Y tened presente también que, con la asistencia a estas reuniones de invocación conjunta, saldréis favorecidos espiritualmente y humanamente, siempre que estéis en armonía e intenso deseo de bien; pues, de este modo, vuestras fuerzas espirituales conforman una fuerza conjunta sumamente intensa, que atrae de lo Superior vibraciones poderosísimas que permitirán realizar hechos de bien común. Además, vosotros mismos podéis ir absorbiendo en cada una de las reuniones, si estáis en armonía, esas vibraciones sutiles que fortalecerán vuestro espíritu.

SEBASTIAN DE ARAUCO

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