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FUNCIONES DEL PERIESPÍRITU

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Funciones del periespíritu

“La indestructibilidad y estabilidad constitucional del periespíritu, hacen de él el conservador de las formas orgánicas”.

 Gabriel Delanne, libro: La Evolución anímica

En la frase que antecede, el eminente Gabriel Delanne pone de manifiesto una de las principales funciones del periespíritu, la de la sustentación y estabilidad orgánica del periespíritu.

La renovación molecular de nuestras células biológicas está en constante transformación, lo que permite, por ejemplo, la renovación de los tejidos o la modificación de las células nerviosas que producen las sensaciones. La resultante de todos los procesos que darán lugar a nuevas células se impregnará o calcarán sobre la modificación registrada en el periespíritu.

Siendo el principio vital el motor del periespíritu que permite toda su actividad de tipo biológico, encontramos en esta función de sustentación y estabilidad orgánica y celular la propia evolución de los seres vivos: nacimiento, crecimiento y desarrollo, estado de equilibrio (homeostasis), decrepitud o envejecimiento y muerte.

Añadiendo a este aspecto biológico de sustentación de la argamasa celular desempeñado por el periespíritu, podemos complementar el apartado psicológico tan importante como el anterior. Así afirmamos que es en el periespíritu donde reflejamos los diferentes estados de conciencia de nuestra alma, el almacén de los recuerdos, el lugar donde se fijan las memorias conscientes e inconscientes, así como las imágenes mentales.

Otra de las funciones principales del periespíritu es la instrumentación de los equipos biológico-psicológicos a su cargo. Si arriba hemos hablado de la función organizadora y sustentadora de los trillones de células que componen el cuerpo físico cuya homeóstasis garantiza el periespíritu, ahora toca hablar de aquellas características que afectan al sistema, lo modifican, lo transforman y lo caracterizan.

Dentro de este apartado o función de instrumentación que ejerce el periespíritu encontramos en primer lugar la sensación y la percepción.   Los sentidos físicos ofrecen al aparato biológico las posibilidades de la sensación y la percepción. Y toda información que captamos a través de los cinco sentidos que tenemos es convenientemente percibida en distintos grados, asimilada y archivada por el periespíritu de manera automática.

Otra de estas características es la memoria, y según lo visto arriba podemos deducir que la memoria orgánica se encuentra asimilada con la memoria psíquica, pues ambas son de la misma naturaleza, radican en el mismo campo y se forman y se pierden por las mismas causas. Otra cosa diferente es la memoria espiritual, cuyos registros se pierden en la noche de los tiempos y pertenecen a la intimidad más recóndita del ser integral asociada al inconsciente profundo. El cerebro no es más que el receptor de la memoria que el periespíritu transfiere.

“El periespíritu recibe las instrucciones y energías del espíritu y a través de los chakras las transmite al organismo físico actuando sobre el sistema nervioso central. Desde ahí, el cerebro transforma y organiza los impulsos energéticos que son atendidos por todos los sistemas somáticos”

Hemos explicado arriba dos funciones que ejerce el periespíritu como son la sustentación e instrumentación de los equipos bio-psiquicos del ser humano. Otra de las funciones principales del periespíritu es la individualización o personalidad. Esta función es la que caracteriza y diferencia nuestro periespíritu de cualquier otro.

No existen dos periespíritus iguales, pues todos ellos reflejan el estado peculiar del alma a la que envuelven. Por ello, el grado de adelanto del alma individualiza a esta de manera única y por eso su instrumento, que es el periespíritu, adquiere las características de elevación, vibración y depuración que el alma refleja en él.

La personalidad, distinta en cada vida en la carne, y que tiene especial preponderancia cuando reencarnamos, no es más que una adaptación de la naturaleza del alma que esta refleja a través del periespíritu, añadida a las diferentes condiciones que este último asume para adaptarse a la planificación de la nueva vida con el nuevo cuerpo y sus circunstancias particulares (personales, morales, sociales, psicológicas, familiares).

Así pues, aunque el espíritu encarnado o desencarnado sigue siendo el mismo y su individualidad permanece siempre, esta última se ve enriquecida y ampliada con las experiencias de cada vida física, que hacen crecer y ampliar los recursos del alma, ayudándola en su camino de progreso y perfección.

Otra función ejercida por el periespíritu y que conviene destacar es la de la organización. Y esta se produce desde el mismo momento de la concepción, pues es el propio espíritu el que dirige la división celular que ocurre en el embrión, y es por medio del periespíritu como le imprime las características que necesitará en la nueva vida. Así, el periespíritu también ejerce de matriz organizadora de la formación y desarrollo del nuevo cuerpo físico.

También es importantísima la función organizadora del periespíritu que tiene que ver con la distribución de la energía (pensamientos, emociones, reflejos condicionados, hábitos de conducta, etc.) proveniente del espíritu y que es canalizada hacia el organismo físico mediante los centros de fuerza o chakras, que se encuentran situados en diferentes lugares del periespíritu. En el capítulo dedicado a estos núcleos o vórtices energéticos del periespíritu ofreceremos más información.

Y en relación con lo mencionado en el párrafo anterior tenemos que reseñar la notable importancia del periespíritu en los procesos anímicos y mediúmnicos. Sin el papel de intermediario del periespíritu del médium sería imposible la simbiosis molecular con los periespíritus de los espíritus comunicantes a través de las diferentes facultades mediumnicas y de su centro energetico. Un centro que en la biología humana se sitúa en la glándula pineal, capaz de captar las frecuencias energéticas del pensamiento de los espíritus y de transferirlas mediante impulsos neuro-electro-químicos a la corteza cerebral del médium donde son traducidas a pensamientos.

Y por supuesto, el papel principal de las facultades anímicas que la propia alma trae incorporadas de su herencia espiritual, solamente puede exteriorizarse y funcionar mediante la mecánica energética del cuerpo electromagnético al que denominamos periespíritu, capaz de recibir y transferir, mediante los centros de fuerza, las energías correspondientes a las facultades anímicas que se trate.

Existen multitud de otras funciones en las que el periespíritu interviene directa o indirectamente, interrelacionando los dos elementos a los que conecta: el cuerpo físico y el alma, pero a lo largo de estos capítulos posteriores saldrán a la luz algunas de ellas y serán explicadas convenientemente.

Funciones del periespíritu por: Antonio Lledó Flor

2026, Amor, Paz y Caridad

“El espíritu, a través de su periespíritu, recibe directa y permanentemente la impresión de sus pensamientos, llevando en él sus cualidades buenas o malas, y que, vibrando en el periespíritu, son el reflejo de nuestra moralidad y forma de pensar”

Allán Kardec, Libro: El Génesis

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