“P: ¿De dónde saca el Espíritu su envoltura semimaterial llamada Periespíritu? R: Del fluido universal de cada planeta. Por eso no es la misma en todos los mundos. Al pasar de un mundo a otro El Espíritu cambia de envoltura, como vosotros cambiáis de vestimenta”.
Allán Kardec, Libro de los Espíritus
A la hora de comprender la intimidad de este cuerpo intermediario que es el periespíritu, necesitamos saber de qué está hecho, cómo se ha conformado, de donde procede y qué elementos lo forman.
Allán Kardec explica que el Periespíritu está conformado por fluidos espirituales procedentes de la sustancia primitiva universal, también denominada como FCU (Fluido Cósmico Universal). Esta sustancia primitiva es la que da origen a todas las formas materiales y espirituales que impregnan el universo.
“Este elemento es susceptible, mediante innumerables combinaciones con la materia y bajo la dirección del espíritu, de producir una infinita variedad de cosas. Este elemento primitivo o universal (FCU) es el principio sin el cual la materia estaría en estado de dispersión”.
Allán Kardec,Libro Espíritus, it. 27
A nivel de nuestros sentidos, el periespíritu es invisible a nuestros sentidos y puede parecernos de naturaleza espiritual; sin embargo, debemos tener en cuenta que la materia existe en estados desconocidos para nosotros y precisamente el periespíritu es definido como un “cuerpo semi-material” porque está formado de moléculas materiales que le permiten efectuar la conexión con otros grados de materia más densa y menos sutil, aunque para nosotros, que estamos rodeados de materia densa, pueda parecernos espiritual.
La prueba la tenemos en los espíritus superiores que nos advierten con frecuencia que el periespíritu de los encarnados es visualizado por ellos como si fuera materia, debido a la densidad y vibración de sus registros energéticos, a la frecuencia en la que vibra, y para ellos es como si nuestro periespíritu fuera otro cuerpo denso y de baja vibración.
Kardec explica que los elementos del universo son la materia y el espíritu, y por encima de ellos está Dios que los ha creado. Pero indica también que hay un tercer componente que ejerce el rol intermediario entre espíritu y materia, y a este tercer elemento le denomina Fluido Cósmico Universal.
Un burdo ejemplo para imaginar cómo es el periespíritu sería compararlo con una simple cebolla, con múltiples capas, cada una de las cuales ejerce una función. Por ejemplo, la parte etérica, por ser la más exterior del mismo no sólo refleja la irradiación de sus energías más profundas, sino que a través de la luminiscencia que refleja se pueden detectar sin fallo alguno la situación emocional y personal del espíritu que lo dirige.
Pero además, esta parte etérica y externa es la que más moléculas materiales contiene, y al estar más cercana a la constitución biológica (el cuerpo físico) que interpenetra desde la primera célula, ejerce sobre ella una influencia inevitable. Es la transmisora de las energías psíquicas que el alma produce, y como consecuencia de estas, genera las reacciones y procesos celulares que dan origen a estados de bienestar o de desagrado y malestar.
“El periespíritu moldea el futuro cuerpo utilizando los recursos genéticos de los padres adaptándolo a las vibraciones derivadas de sus actos morales y comportamientos mentales”.
Divaldo P. Franco, Libro: Actualidad del Pensamiento Espírita.
Pongamos un ejemplo: los biólogos y nerurocientíficos materialistas que no aceptan la existencia del alma, consideran que los procesos electroquímicos del cerebro crean los pensamientos, sueños, deseos, recuerdos, anhelos, etc., al tiempo que debido a ello se segregan las sustancias que llegan al torrente sanguíneo, substancias como las hormonas, los neurotransmisores, los neuropéptidos que son mensajeros de esas sustancias llamadas adrenalina, dopamina, serotonina, cortisol, noradrenalina, etc.
La ignorancia al respecto del papel que ejerce el periespíritu les confunde el análisis, tomando el efecto (procesos electroquímicos neuronales) como si fuera la causa (Mente humana). Realmente acontece al revés: la causa de esos procesos y de la posterior segregación de sustancias bioquímicas mencionadas surge de la Mente, instrumento del alma, donde se generan los pensamientos, las emociones, los deseos, etc., y estas energías a través de los núcleos y chakras del periespíritu afectan y conectan su influencia con las células neuronales, a consecuencia de lo cual se liberan las sustancias mencionadas que son conducidas y llevadas a todo el cuerpo a través de esos mensajeros que son los neurotransmisores, las hormonas, etc.
Otro error es considerar que las consecuencias de liberación de esas energías, a través del cerebro y el sistema nervioso central, están circunscritas a un espacio local. Estos mensajeros llevan a través del torrente sanguíneo y del sistema nervioso por todo el cuerpo los resultados de esa energía. Esto sólo es posible porque existe una “red psicosomática” que llamamos periespíritu que afecta toda la naturaleza del ser humano.
Esa red, a nivel periespiritual, está formada por centros de energía y núcleos que unen, organizan y sustentan la argamasa celular en toda la unidad que constituye un ser humano, afectando todos los sistemas que lo componen (sistema respiratorio, sanguíneo, digestivo, nervioso, etc.). La homeostasis del cuerpo físico sería imposible de alcanzar sin las funciones que ejerce el periespíritu. Por ello, la autorregulación energética cuando hay distorsión es necesaria para corregir la enfermedad biológica que surge a consecuencia del desequilibrio energético que afecta las células y permite la somatización de enfermedades.
Además de ejercer multitud de funciones que analizaremos en capítulos posteriores, podemos afirmar sin ambages que una definición acertada del periespíritu que podríamos añadir sería la de “un cuerpo electromagnético” que obedece a los impulsos, deseos y acciones de la Mente humana, aceptando esta última la voluntad e intención del Alma humana, verdadero agente y causa del inicio de los procesos que el periespíritu experimenta y desarrolla.
“El periespíritu estimula las células conforme las necesidades del Karma, obedeciendo la Ley Moral de Causa y Efecto”.
Divaldo P. Franco, Libro: Actualidad del Pensamiento Espírita
La cuestión de la forma del periespíritu obedece a la perspectiva o la condición desde la que la abordamos. Por ejemplo, para el hombre encarnado o recientemente desencarnado sabemos que es una copia del cuerpo físico. Es decir, un doble que representa exactamente la forma humana adquirida en la última existencia.
Esta imagen creada por la mente no tiene por qué ser igual en absoluto en cada momento. Ello es debido a que el alma humana encarnada pasa por distintos cuerpos en las diferentes reencarnaciones, y por ello, el inconsciente puede recordar con exactitud la personalidad y la forma adquirida en cualquier otra existencia anterior a la última que hemos vivido en la Tierra. A partir de aquí, si es necesario, la Mente humana puede reproducir la forma que tuvo en tal o cual existencia anterior si precisa presentarse bajo esa forma en una materialización.
Es la plasticidad del fluido espiritual que conforma la naturaleza del periespíritu lo que permite esta modificación en consonancia con la voluntad y el libre albedrío del espíritu que, utilizando la mente a su conveniencia, produce el cambio de aspecto.
La forma del periespíritu es también observada de diferente forma en función del nivel de adelanto de los espíritus. Por ejemplo, un espíritu atrasado, con energías densas, pesadas, y con un nivel vibratorio lento, no puede a voluntad usar su mente para modificar muchas cosas, pues el desequilibrio de la misma y sus distorsiones espirituales, emocionales y mentales le sumergen en un proceso de incapacidad en el otro lado de la vida, ya que está fuertemente condicionado por el pensamiento desequilibrado y las emociones tóxicas que lo embargan.
Sin embargo, los espíritus superiores, cuando visualizan espíritus más atrasados en la escala de la evolución, pueden penetrar en la intimidad del pensamiento e intenciones de estos últimos, pues para ellos el periespíritu y el centro mental del alma atrasada es como un libro abierto, y la forma que adquiere el cuerpo periespiritual de estas almas atrasadas se presenta ante los espíritus adelantados como si fuera una materia que ellos pueden vislumbrar con claridad.
Toda la forma periespiritual depende de la mente del individuo y de su grado de adelanto moral. A mayor adelanto, mayor capacidad de modificar los fluidos periespirituales, y una vez en el mundo espiritual presentarse con la forma que desee.
Estamos pues ante un cuerpo moldeable y receptivo a los impulsos de la mente, y como bien ya ha demostrado la ciencia, mediante comprobaciones como la telequinesia, el magnetismo, etc., la mente sobrepuja la materia.
El espiritismo aclara con una lucidez extraordinaria como se produce este fenómeno, al incidir en el papel de las moléculas semimateriales del periespíritu que logran producir, a través de la glándula pineal, los estímulos electroquímicos en el cerebro humano que dan lugar a los procesos de simbiosis molecular entre lo espiritual y lo material. Pero este tema será objeto de un mayor desarrollo y explicación más adelante.
Electromagnético y semi-material por: Antonio Lledó Flor
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“El espíritu, a través de su periespíritu, recibe directa y permanentemente la impresión de sus pensamientos, llevando en él sus cualidades buenas y malas, y que, vibrando en el periespíritu, son el reflejo de nuestra moralidad y forma de pensar”.
Allán Kardec, Libro: El Génesis






