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¿DE QUÉ HABLAMOS?

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¿De qué hablamos?

PREFACIO SOBRE EL PERIESPÍRITU

“Tres cosas hay en el hombre. Primera: el cuerpo o ser material. Segunda: el alma o ser inmaterial. Tercera: el vínculo que une el alma con el cuerpo, principio intermediario que llamamos periespíritu”.

Allán Kardec. Libro de los Espíritus: Introducción

En esta primera definición de la naturaleza del ser humano Kardec explica sucintamente la existencia de un principio intermediario que une alma y cuerpo denominándolo como “periespíritu”.

Deducimos pues que se trata de algo cuya principal función debe ser el unir dos cosas esencialmente distintas, el cuerpo formado por células y átomos materiales y el alma inmaterial que nada tiene en común con cualquier cuerpo atómico, denso y mensurable.

A lo largo de la sección dedicada a este principio del que nos habla Kardec, analizaremos no sólo la naturaleza, composición y funciones principales de este cuerpo intermediario, exploraremos también los antecedentes de este principio que es denominado a lo largo de la historia con distintos nombre en todas las culturas de la Tierra.

Veremos también su estructura, sus propiedades y sus características principales. Y por supuesto comprobaremos la importancia de tener conocimiento del mismo y de la forma en la que opera en el ser humano, ya que es consustancial a la naturaleza de todo hombre, le acompaña durante la vida física y se marcha con su alma después de la muerte para seguir cumpliendo una importante función en el otro lado de la vida.

A partir de aquí comprobaremos cómo su intervención en la vida humana se desenvuelve “desde la cuna a la tumba”. Más propiamente, desde la fecundación y concepción de la primera célula que da origen al feto hasta el momento en que con la muerte física, organiza el desprendimiento molecular del alma y el cuerpo.

También analizaremos algunas importantes cuestiones que condicionan nuestra vida humana en función de la acción de este intermediario entre alma y cuerpo. Comentaremos su importancia en la salud y enfermedad del cuerpo físico a raíz de su capacidad de transferencia de las energías de la mente (pensamientos y emociones) en la somatización de las enfermedades y/o el equilibrio energético celular que promueve la salud del cuerpo.

Exploraremos su papel en las funciones del inconsciente, en el decaimiento o fortalecimiento de las energías sexuales, en los fenómenos psíquicos, en la mediumnidad, en las diferencias existentes en el periespíritu cuando estamos encarnados o desencarnados.

Además explicaremos el importante papel que tiene este cuerpo intermediario en los fluidos y energías espirituales que nos rodean, analizando cómo la vibración atómica de su estructura “semi-material” condiciona no sólo su grado de desarrollo, sino el nivel de frecuencia energética que posee, su densidad y luminiscencia.

Intentaremos explicar la importancia del pensamiento como vehículo para este cuerpo intermediario en su interacción con la materia densa, la manera en que es capaz de modificar la propia materia por su intervención, afirmando así que la mente no es material sino un instrumento del alma que usa este cuerpo intermediario para sus fines.

También calibraremos la importancia de la relación periespíritu-emoción, ya que esta última es el motor, el combustible que genera en la “red psicosomática” que es el periespíritu, toda una serie de procesos que tienen como resultado la modificación de la bioquímica cerebral mediante la liberación de determinadas sustancias (neurotransmisores, hormonas, etc.) que afectan notablemente la vida y la salud de todos los individuos.

Abordaremos su papel en los procesos de obsesión espiritual, en el magnetismo, en las transfiguraciones, en los supuestos milagros, apariciones, etc. Y por último abordaremos la evolución y el sentido final de este vehículo de conexión entre el alma inmaterial y el cuerpo físico.

Algunas preguntas que sugieren la acción de este importante aspecto de nuestra naturaleza humana se irán respondiendo y ampliando con el desarrollo de los diferentes temas en el transcurso de los artículos subsiguientes.

No obstante, a continuación daremos una definición escueta para una comprensión inicial. ¿Qué es el periespíritu? “Un cuerpo o principio intermediario, semi-material, entre el alma y el cuerpo”. Pero ¿de dónde surge? Kardec hace esta pregunta en el ítem 94 del L.E.: ¿De dónde saca el espíritu su envoltura semi-material (periespíritu)? R: Del fluido universal de cada planeta. Por eso no es la misma en todos los mundos. Al pasar de un mundo a otro el alma (espíritu) cambia de envoltura como vosotros cambiáis de vestimenta.

Como comprobamos por las respuestas, será necesario entender la relación entre periespíritu y el fluido universal del que surge (energía universal) y que detallaremos en próximos artículos para comprender en profundidad esta afirmación.

Otra pregunta habitual es la siguiente: ¿Para qué sirve el periespíritu?, es precisamente la necesidad de responder a la misma el motivo principal que nos impulsa a explicar esta serie de artículos que hoy iniciamos. Porque en todo lo que hemos anticipado más arriba, podemos comprobar la importancia y utilidad de este cuerpo intermediario que debemos conocer debido a la enorme influencia que tiene en la vida material y espiritual del ser humano.

Baste de momento anticipar una respuesta a la pregunta de la siguiente forma: “el periespíritu tiene como función principal servir de intermediario entre el alma y el cuerpo, sin él, sería imposible la vida tal y como la conocemos y percibimos en la Tierra, además, después de la muerte el periespíritu se convierte en la vestimenta del espíritu inmortal”.

Y ahora, para finalizar esta primera entrega sobre este tema debemos resaltar que a lo largo de la historia han sido muchas las veces que los pensadores, filósofos y científicos han evaluado la necesidad de encontrar “el nexo de unión entre dos cosas diametralmente opuestas en su esencia”: el alma inmaterial y el cuerpo material.

El dualismo cartesiano (René Descartes) de Alma y Cuerpo tiene como consecuencia el mecanicismo y la respuesta del materialismo y del positivismo científico, ya que al no encontrar ese nexo de unión, la ciencia descartó por completo la existencia del alma explicando las funciones del espíritu inmortal como características propias del cerebro, de ahí que todavía hoy, y a pesar de las evidencias científicas que demuestran y sugieren lo contrario, existan investigadores que sigan manteniendo que la conciencia y la mente son productos del cerebro.

El descubrimiento del periespíritu, la explicación sobre sus funciones y su relación con la vida humana en todos sus ámbitos, es un logro extraordinario que ha puesto sobre la pista a muchos científicos serios e investigadores honestos que priorizan la búsqueda de la verdad por encima de los corporativismos, los prejuicios y los intereses espurios del exclusivismo científico. De ahí la importancia de la contribución de la filosofía espírita de Kardec también en este punto.

En artículos que seguirán podremos comprobar los paralelismos existentes entre el periespíritu y los campos energéticos y electromagnéticos que la ciencia ya ha descubierto en el conglomerado celular del cuerpo físico. Tanto es así que nos atrevemos a denominar al periespíritu como un cuerpo “principalmente electromagnético” que rige mediante sus funciones la vida integral del ser humano, pero con una salvedad: siguiendo la dirección y el control que le impone la mente y la conciencia del individuo.

El periespíritu no es autónomo, no es un cuerpo con capacidad de decisión ninguna, está sometido a los dictados de la mente del espíritu que lo dirige, y en función de cómo esta se desenvuelve así son las consecuencias, las respuestas y las funciones que este cuerpo intermediario ejecuta con bi-direccionalidad.

Esta función de bi-direccionalidad nos explica cómo las experiencias físicas, las percepciones sensoriales y los acontecimientos que se desenvuelven a nuestro alrededor son captados y transferidos a través del periespíritu a nuestro archivo espiritual del inconsciente profundo.

Y al mismo tiempo este inconsciente, habilitado por el periespíritu, que guarda las características, patrones de conducta, hábitos y comportamientos de vidas anteriores, condiciona y aflora en la vida cotidiana en más de un 95%. Lo que Freud y Jung denominaron la influencia del inconsciente en nuestra vida. Tan sólo un 5% de lo que hacemos, pensamos, sentimos o ejecutamos lo hacemos conscientemente.

Y es precisamente este cuerpo intermediario el que permite el rescate de la memoria extracerebral que comanda el proceso de los automatismos y energías psíquicas que guardamos en nuestro interior.

Invitamos al lector a seguir con atención esta serie de artículos dedicados a este principio intermediario que tanta influencia tiene en la vida del ser humano. Existe un gran desconocimiento sobre el mismo por parte de la mayoría de la sociedad.

Comprender y aceptar la realidad y la influencia de este cuerpo electromagnético nos ayudará enormemente a explicar muchas de las cuestiones ignoradas, incertidumbres y dudas que con frecuencia asolan nuestra mente creándonos ansiedad y estados de confusión sobre el sentido de la vida y la importancia del despertar al conocimiento de la inmortalidad del alma.

¿De qué hablamos? por: Antonio Lledó

2026 Amor, Paz y Caridad

¿Qué es el Periespíritu? : La envoltura semi-material del espíritu. En los encarnados sirve de lazo o intermediario entre el espíritu y la materia; en los espíritus constituye el cuerpo fluídico del espíritu.

Allán Kardec

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