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LEYES UNIVERSALES

Búsqueda de la Verdad
Es deber de todo ser humano que ha llegado a una mediana evolución, buscar la luz de la Verdad. Más para encontrarla, necesario es estar poseído de gran anhelo y no de una mera curiosidad, necesario es buscarla con mente clara, libre de preconceptos, libre de prejuicios y sectarismo, y un corazón limpio de ambiciones personales.
En la búsqueda de la Verdad, jamás pretendamos encontrar una Verdad que se acomode a nuestras creencias, ya que de ese modo la mente no está libre para identificarla, pues la Verdad tiene múltiples aspectos, y cada cual ira comprendiendo aquellos aspectos de verdad que su capacidad intelectual pueda asimilar.
Ninguna religión ni filosofía puede satisfacer a todos, dado que nuestro conglomerado humano se halla en diversos estados de evolución mental y espiritual. La Verdad es Una, pero infinita en su manifestaciones; y diversos son los aspectos conocidos y por conocer. Y cada cual percibirá y tan solo aceptara aquellos aspectos de la Verdad que sea capaz de comprender, ya que su capacidad intelectiva y conceptual no podrá captar más allá de su desarrollo.
La Verdad no ha sido nunca privilegio ni propiedad exclusiva de ninguna religión, grupo o secta; ha sido y será siempre de todo aquél que la busque con la mente libre de ideas preconcebidas, de prejuicios, de partidismo, con sana intención y corazón libre de ambiciones personales. Y el hombre a medida que va avanzando en el camino de la Verdad, más se conoce a si mismo y el por qué de su existencia, y más claramente ve sus errores.
“CONOCEREIS LA VERDAD Y LA VERDAD OS HARA LIBRES”- rezan las versiones actuales del nuevo testamento- como palabras de aquél filosofo incomprendido, llamado Jesús de Nazaret, que vino a nuestro mundo en misión de enseñar a las gentes el camino de su propia felicidad, con sus enseñanzas de amor para una vida armónica y feliz.
Todo dogma limita la libertad de pensamiento, es una valla que impide el avance hacia el progreso intelectual y moral, y por añadidura espiritual de la humanidad. Es por ello que no debemos aferrarnos a ningún concepto dogmático, si esos conceptos no resisten el análisis de la lógica; porque, ello impide avanzar en el camino del progreso.
Debemos de saber que nuestra humanidad esta llegando ya a su madurez, y siente la necesidad de conocer La Verdad de la Vida. Queremos saber el por qué de la vida y sus problemas; queremos conocer el por qué de nuestra existencia, de donde venimos y hacia donde vamos. Es necesidad inaplazable el conocimiento de las Leyes Espirituales, que son Leyes Divinas, porque el desconocimiento de las mismas nos expone día a día a obrar contra ellas, creando desarmonía y consecuencias dolorosas.
“CONOCEREIS LA VERDAD Y LA VERDAD OS HARA LIBRES”- dijo el maestro -. Libres del error, de la mentira, del engaño, de los conceptos dogmáticos libres de la hipocresía, de los prejuicios, de la explotación de la ignorancia, pero muchos hay, que prefieren el error y la mentira, a la verdad pura; porque, en su egoísmo no quieren escuchar, no quieren mirar, la ambición cierra sus ojos a la Luz, y en su orgullo y vanidad dan la espalda a La Verdad, sin pararse a meditar en las consecuencias. Para estos hablará el dolor.
Se llega a ser libre: cuando dirigimos nuestra vidad conscientemente; cuando dominamos los impulsos y las pasiones; cuando escuchamos la voz de la silenciosa conciencia; cuando nos sobreponemos “al que dirán “; a los convencionalismos sociales y desafiamos todo prejuicio. Porque, ¿ de que nos habrá servido venir a esta vida si no logramos superarnos espiritualmente?.
La ignorancia espiritual es cadena que ata al hombre al fanatismo y al materialismo, los cuales, son a su vez, la puerta de entrada a todos los males.
SEBASTIAN DE ARAUCO
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