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LEYES UNIVERSALES


LAS RELIGIONES
¿Qué es religión?
Análisis breve de las religiones y su influencia en el progreso.
Surgimiento, apogeo y decadencia de las religiones
.
Objeto de este tema es daos una idea que se acerque a la verdad sobre las religiones, por lo que habremos de expresarlo sucintamente. Todas las religiones han tenido un comienzo. Comienzo basado en el fundamento de las enseñanzas dejadas por seres de gran evolución, que encarnaron en nuestro mundo con la misión específica de orientar a la humanidad, o un sector de la humanidad, en su progreso evolutivo. Y sobre
esos fundamentos, enseñanzas basadas en el amor, han comenzado a crearse organizaciones humanas y formar lo que conocemos por religiones.
En un comienzo, las religiones son revolucionarias en sus conceptos, conceptos considerados como herejías por los sostenedores de otras creencias, y les oponen toda resistencia posible. Y esos seguidores de los nuevos conceptos, van desarrollando cada vez más su radio de acción, van tomando fuerzas y expansión; porque, sus conceptos basados en el amor y en la comprensión fraterna de sus exponentes, prenden seguidamente en las clases necesitadas, oprimidas, sufrientes, como una esperanza, como una meta de felicidad alcanzable. En los primeros siglos de cada religión, sus directores y seguidores humanos mantienen la pureza de sus postulados, contribuyendo grandemente al progreso moral y acción civilizadora de los pueblos por donde van divulgando y extendiendo las enseñanzas recibidas que convierten en doctrina, doctrina basada en el amor, en la igualdad y en la fraternidad.
O sea que, las religiones son creación de los hombres, fundadas en unos principios y conceptos morales, dejados por los que llaman sus fundadores. En el comienzo, esos principios son mantenidos en toda su pureza; pero pronto, debido a las interpretaciones que cada cual damos a las cosas, se van desvirtuando esos conceptos morales, con lo cual, los fundamentos sencillos en su origen, comienzan a sufrir alteraciones con la creación de estructuras teológicas complejas, así como una unidad doctrinaria que impone la fe ciega y sumisión a un conjunto de conceptos agregados, dogmas y fórmulas sujetas a un rígido molde, imponiéndose como la única creencia verdadera, llegando a prescribir todo lo que está fuera de ella. Y ahí se parapetan, en esos conceptos agregados, que imponen como dogmas de fe, y se estancan; dogmas muy cómodos para las masas ciegas, pero inadmisibles a las mentes más evolucionadas. Y ese estancamiento, contrario a la ley del progreso, del cual no están exentas las religiones, filosofías ni manifestación alguna del Universo, conduce a esas religiones u organizaciones religiosas al envejecimiento, con lo cual comienza su decadencia. Pero, dada la importancia que la religión en sí misma tiene para la contención de la barbarie y evolución espiritual de las humanidades atrasadas, seres de Luz bajan a encarnar para renovar esas estructuras teológicas apartadas de la Verdad y de los fundamentos originales, y provocan la renovación religiosa en el seno de los pueblos en las diversas civilizaciones.
La fe, en toda religión cual ella sea, no puede ni debe ser impuesta; porque toda religión o creencia debe ser elegida libremente. Y quien elija una religión o doctrina, debe buscar en ella la esencia de la Verdad.
El diccionario de la Academia de la Lengua, define la religión como:
1)”Conjunto de creencias o dogmas acerca de la Divinidad, de sentimiento de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, especialmente la oración y el sacrificio para darle culto”.
2)”Virtud que nos mueve a dar a Dios el culto debido”.
Esta es la definición de la Academia, lo que indica claramente que esta definición no ha sido hecha por mentalidades libres. Y tal definición es aplicable a una organización religiosa humana, pero no a la religión propiamente; ya que religión es algo diferente. Es un sentimiento que tiene el ser espiritual de acercarse a su Creador, sentimiento sublime cuyas exteriorizaciones son el amor en sus múltiples manifestaciones. Cuando el alma humana vibra en este anhelo, se va apartando poco a poco de la adoración de las formas, porque siente en sí la transcendencia de la Divinidad, y eleva su mente y su alma (en pensamiento y sentimiento) hacia la fuente de toda vida, en íntima comunión, con mente pura y alma vibrando en amor a todo lo creado.
Si bien es verdad que la ignorancia humana tiende a buscar algo visible y tangible para rendirle culto, y de aquí la adoración a las formas, también seres más evolucionados hay, aún cuando animen personalidades poco destacadas, que rechazan la adoración al culto externo; porque, estos en su mentalidad más amplia, perciben la grandeza del Eterno Invisible, que es Amor, Luz y Energía.
Debemos diferenciar entre religión y religiosidad. Esta última atañe al aspecto del culto y ceremonial; mientras que la primera es un sentimiento íntimo, es la necesidad que siente el espíritu encarnado en la Tierra de acercarse a su creador, de llegar al camino que lleva hacia ÉL.
Algunas religiones, en nombre de un mismo Dios, pretenden ser las únicas poseedoras de la Verdad. Y sin embargo, los pueblos responden, cada vez más, con el escepticismo y la indiferencia. Y es que, las gentes de hoy ya comienzan a analizar, y no le satisfacen los credos y dogmas que no resisten el análisis de la lógica; quieren saber el por qué de muchos fenómenos que no tienen explicación si no es a través de una lógica razonada.
Hay un pasaje de la vida de Jesús, el Mesías, entre las varias versiones posteriores del Nuevo Testamento, que por su contenido, merece atención y análisis, y es el siguiente:
Cuando a Jesús le preguntaron cuál era su Dios y su religión contestó:
“Mi Dios es el Eterno Invisible que no veo, pero que siento en todo cuanto vive, en todos los mundos que ruedan como globos de luz por la inmensidad. Mi religión se reduce a amar a todos mis semejantes tanto como me amo a mí mismo, lo cual me obliga a hacerles todo el bien que sea posible, aún cuando el cumplimiento de este deber llegare a costarme la vida”.
Aquí podéis apreciar ¡cuán sencilla es la religión!.
Y la misma versión referida nos presenta, como palabras del Maestro, cuando en la Tierra estuvo: “En los círculos estrechos en que generalmente viven los adeptos de todas las religiones, se evalúa la grandeza de un alma por su mayor o menor cumplimiento de las prácticas o ritos en uso de la teoría religiosa a que pertenece. Y esta es la causa de los juicios equivocados que se hacen”. Continúa: “Todas las religiones conocidas, han ido surgiendo a través de los siglos y de acuerdo con el grado de evolución de los pueblos en que han nacido. Esas religiones que han marcado normas de vida a sus adeptos, son mejores o peores, según que estén de acuerdo en mayor o menor grado con la Religión Universal, única emanada directamente del Creador, ya que tiene una sola base, una sola cláusula, que abarca toda santidad, toda pureza, toda perfección posible en los planos físicos: Ama a Dios sobre todas las cosas y a tus semejantes como a ti mismo.
Para la Divinidad, para el Eterno Amor, no cuentan las religiones sino las buenas obras. Las religiones son creación de los hombres, basadas en las enseñanzas dejadas por las diversas venidas mesiánicas del Cristo, así como también de otros seres muy evolucionados y colaboradores en la obra redentora del Cristo, guía y mentor de la humanidad de nuestro planeta y sistema solar que, por medio de esos colaboradores en el plano espiritual, está constantemente ayudando a todo ser humano que vibre en amor hacia sus semejantes, cual sea su religión o filosofía. Nadie puede suponer, o al menos no debe hacerlo, cual sea su religión o creencia, que sirve a Dios odiando o persiguiendo a sus hermanos porque tengan otras creencias.
Solamente volviendo a las bases fundamentales del comienzo de las religiones, a los conceptos de verdad basados en amor fraterno, puede salvarse el sentimiento religioso de la humanidad actual. Sólo la religión del Amor, es la verdadera. Es la que profesó y practicó el sublime Nazareno, y que profesaron todos los Mesías y los fundadores de todas las religiones.
Todos aquellos grupos, religiones, doctrinas o escuelas que actúen dentro de la Ley del Amor, que contribuyan al progreso espiritual de sus semejantes, estarán dentro de la verdadera religión: La Religión Universal del Amor. Y ese es el propósito y programa de estos temas; contribuir a la autorealización y progreso de quienes deseen su superación.
Vamos hacia la fusión de las religiones en una sola moral de fraternidad, basada en una única filosofía y doctrina del Amor. El Amor de los unos para los otros, será la religión del futuro (inmediato), porque el Amor, une las almas entre sí y con el Creador; y será de unidad espiritual entre todos los que queden después de la clasificación planetaria; en una sola: LA RELIGIÓN UNIVERSAL DEL AMOR.
SEBASTIAN DE ARAUCO
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