Recordando el pasado

RECORDANDO EL PASADO

A LOS ESPIRITISTAS DE VILLENA

Hermanos míos:

Con verdadera satisfacción he recibido la gran noticia de que ibais a publicar un periódico titulado LA LUZ DEL PORVENIR.

¡La luz del porvenir!¡Cuantos recuerdos brotan en mi mente al pronunciar el titulo de mi
inolvidable periódico!

Así como hay hijos de la carne, también hay hijos del espíritu; y mi LUZ fue la hija predilecta de mi pensamiento. Veinte años consagré a su cuidado y sostenimiento; y por ella se puede decir que pedí una limosna de puerta en puerta, o sea, de Centro en Centro espiritista. Cuando dejo de existir, sentí un dolor agudisimo en el corazón y en la cabeza, había perdido lo que mas amaba; ya no me pondría en relación con las hijas del pueblo, con las pobres obreras, que en sus escasos momentos de ocio, leían mi LUZ. Mi mayor placer era ver en los hogares mas humildes, sobre las maquinas o las mesitas de labor, mi seminario espiritista, ora sobre el lecho de algún pobre tullido, el cual me decía, sonriendo: Aquí esta Vd. conmigo; ni para dormir me separo de su LUZ.

Mi periódico era carta de consuelo de los más desgraciados y mis aspiraciones de glorias terrenas estaban completamente satisfechas: He ahí porque, al recibir la fausta nueva de que mi LUZ

iba a renacer, sentí una emoción agradabilísima, emoción que se aumento cuando leí vuestra carta:

“A sembrar luz y amor tocan. Estamos muy seguros de que no faltaras tu entre los sembradores. Vemos con inmensa satisfacción que podemos contar contigo para todo lo que deseamos. Esto ya lo sabíamos nosotros.”

Qué placer tan puro experimentó mi alma al ver que deseabais mi colaboración en una empresa tan grata para mí.

¡Renacía mi luz del porvenir! La “nieta” de mi espíritu. Me llamabais para que yo empleara mis últimas energías en sus páginas, puesto que me decíais: “Estamos preparando para dar a luz el primer número. No es menester decirte, querida madre y hermana, que contamos con algo tuyo para cada número.

Haremos todo lo posible para dejar bien plantada la bandera del Amor que va a enarbolar el nuevo adalid en esta región.

Ayúdanos querida hermana: somos muy pequeños, pero, contando con la energía que nos ha de venir de ti, no titubeamos en empezar la campaña, seguros como estamos de vencer en ella, con las armas del amor y del bien.”

Habéis hecho bien, hermanos míos en confiar en mis buenos deseos de se útil a la humanidad con las inspiraciones que recibo de los espíritus. Quisiera poseer toda la ciencia de los sabios y todas las virtudes de los justos para poner mi sabiduría a disposición de la prensa espirita.

Mi voluntad es muy grande. Contad con ella para la propaganda racional del espiritismo.

AMALIA DOMINGO SOLER

Nota: Reproducción del primer articulo publicado en el número 1 de “LA LUZ DEL PORVENIR”, editado en Villena en Enero de 1907.

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