Recordando el pasado

RECORDANDO EL PASADO

ENEMIGO

No siempre lo bueno es bueno , dice un antiguo adagio; y es la verdad . Muy útil y muy necesario es el estudio del espiritismo para sobrellevar las innumerables penalidades de la existencia en la tierra, que no hay hombre dichoso en ninguna esfera social; todos tienen algo que lamentar; los unos la miseria en que viven, los otros las dolencias físicas que les mortifican, aquéllos la intranquilidad moral que les aqueja, esos otros
las pérdidas de seres queridos, todos, todos, sin excepción, se quejan de su suerte; y estudiando el Espiritismo, no diré que la felicidad absoluta nos abra las puertas del templo de la dicha, pero de creerse uno víctima de la ciega fatalidad, a considerarse víctima de uno mismo, hay mil mundos de por medio, porque el estudio razonado del Espiritismo nos demuestra matemáticamente que cada uno es hijo de sus obras, y según hemos empleado nuestras facultades morales e intelectuales en bien del prójimo, o en daño a nuestros semejantes, así es la cosecha que recogemos de nuestros semejantes, así es la cosecha que recogemos de la siembra anterior; mas no por relacionarnos con los espíritus debemos abdicar de nuestro buen sentido, dejando de ejercitar las fuerzas que vigorizan nuestra razón, que no hemos venido a la Tierra par ser juguetes de los invisibles, y que estos nos manejen como manejan los niños a sus caballitos de cartón. No, mil veces no; hay que estar en guardia, hay que pensar que si nos engañan los que tenemos delante, figuras de carne y hueso, que podemos leer en sus ojos las intenciones que abrigan, con mucha más facilidad nos pueden engañar los espíritus, que no los vemos. Decía Allan Kardec, y decía muy bien, que más vale desechar veinte comunicaciones buenas que aceptar una mala. Hace pocos días que se suicido en Evora (Portugal) un joven…; pero mejor será que copie la carta que me envían de dicho punto:

“Hace días se ha suicidado un muchacho que estaba a pocos días de terminar el curso de Derecho en la Universidad de Coimbra, y ha hecho por escrito la declaración de que se suicidaba porque consultando al espíritu de su padre, éste le había dicho que se suicidase. El muchacho se dedicaba hace mucho tiempo al estudio del Espiritismo; era rico y tenía salud. ¿Nuestra hermana Amalia podría consultar a sus espíritus? Si le fuese posible me haría un gran favor, porque así estudiaríamos sobre el terreno.”

Como mi único deseo en este mundo es trabajar en el campo del Espiritismo, he preguntado sobre tan triste acontecimiento, respondiendo un espíritu a mis fundadas sospechas de que el joven suicida había sido víctima de un miserable engaño. He aquí su comunicación:

“Estás en lo cierto al creer que un invisible ha jugado con la buena fe de un creyente fervoroso, lo que te probará que los creyentes son perjudiciales en todas las escuelas, por avanzadas que éstas sean; la creencia es la sombra del entendimiento; la ciencia de la vida es saber dudar; ni la negación por sistema, ni la credulidad por hábito. El suicida de hoy tiene en su historia algunas páginas no muy recomendables; ha causado la ruina de algunas personas por las calumnias que sobre ellas ha lanzado; esos crímenes suelen pasar desapercibidos en la tierra, porque no hay derramamiento de sangre; pero lo que aquí queda oculto, se descubre más tarde en el espacio, y cada cual recoge la cosecha que en justicia le pertenece. El suicida de hoy tiene en el espacio varios enemigos, entre ellos uno que le profesa un odio implacable, porque en una existencia fue víctima por él de una calumnia horrible, por la cual le expulsaron ignominiosamente del ejército español, en el cual ocupaba un puesto distinguido; le exoneraron, le hicieron blanco de todos los desprecios y humillaciones que puede sufrir un hombre digno y pundonoroso; él pedía la muerte, y le dijeron sus jueces que ni era digno de morir herido por las balas de soldados españoles; quedó libre, pero maniatado por su deshonra, y enloqueció, porque no pudo resistir tanta ignominia. En el espacio su odio se acrecentó; fueron inútiles los consejos y las amonestaciones de su guía; y ebrio de rabia, se apoderó de su calumniador y le ha seguido paso a paso hasta que ha conseguido su muerte; el padre del joven suicida jamás se ha comunicado con su hijo, está muy lejos de la tierra. De la misma manera que hizo su trabajo el calumniador de ayer, que nadie se enteró de su inicuo proceder, del mismo modo ha obrado su enemigo, tendiéndole la red de la comunicación paternal. Sirva de escarmiento a los espiritistas crédulos el suicidio de este joven, que creía a ojos cerrados cuanto le decía su enemigo, disfrazado de padre amorosísimo; nunca un espíritu de buena ley aconseja el suicidio, antes al contrario, todas las comunicaciones dadas por espíritus de buena voluntad, aconsejan la paciencia, la resignación, la resistencia en los momentos más críticos, la energía para luchar con las adversidades de la vida, sin desmayar un sólo instante, sin perder la esperanza en la eterna justicia de Dios. Adios.”

Muchísimo agradezco al espíritu que se ha comunicado, sus buenos razonamientos, sus sabias instrucciones; no basta creer, es necesario distinguir el oro del oropel y no dejarse dominar por ningún invisible, que bastante nos dominan nuestras pasiones y debilidades. La verdad no tiene más que un camino; el progreso no se alcanza dejando que otros piensen por nosotros. El estudio del Espiritismo es luz y vida, si los estudiantes son racionalistas; y es sombra y muerte, si los estudiantes son creyentes fanáticos. ¡Paso a la luz! ¡Paso a la verdad eterna! ¡Paso al progreso indefinido de las humanidades!

AMALIA DOMINGO SOLER


Artículo extraído de la Luz del Porvenir, editada en Villena, nº 17 de Septiembre de 1907

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