RECORDANDO EL PASADO

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PARRICIDIO INVOLUNTARIO

“Esta mañana, el celador de arbitrios municipales, Luis Osoro Guisasola, llegó del servicio a su domicilio, seto en el piso segundo izquierda, de la casa número 24, de Artecalle.

Poco después llegó un compañero del citado Osoro, llamado Santiago Giménez, y los dos, en compañía de la mujer del primero, llamada Julia

Sagarduy Orús, de 31 años y natural de Galdácano, pusiéronse a tratar acerca de las condiciones en que Santiago se quedaría de huésped en de Osoro.


Hablando, recayó la conversación sobre el armamento de los celadores y se pusieron a examinar los revólveres desarmando el suyo Luis Osoro.

Al armarlo nuevamente y sin duda debido a haber ejercido presión sobre el gatillo, sin darse cuenta de que se hallaba cargado, se disparó, yendo el proyectil a herir a Julia Sagarduy, en el pecho, cayendo ésta al suelo sin sentido.

Trasladada al hospital, se le apreció una herida, sin orificio de salida, en el séptimo espacio intercostal, a causa de la cual dejó de existir poco después, en el referido establecimiento benéfico.

El autor involuntario de la muerte de su mujer fue detenido, así como su compañero Santiago.

En el Santo hospital civil se personó el Juzgado, practicando las diligencias del caso”.

Continuamente recibo cartas muy parecidas a la que he copiado anteriormente, y como mi deseo y mi único objetivo en los últimos años de mi actual existencia no son otros que ser útil a la humanidad, aunque sé que hay algunos que no están contentos ni conformes con los relatos que doy a la prensa de las comunicaciones que recibo; reflexiono y digo: Si el que me escribe está sediento de luz y de verdad y en mi mano está calmar la sed, justo es que atienda al que pide y no me ocupe del que me critica.

Mis escritos dan fruto para los afligidos, para los vencidos en el rudo combate de la vida, ¿cómo negarle el pan al que está hambriento? Como yo sé por experiencia lo que se sufre cuando falta el pan del cuerpo y el pan del alma, doy de este último, ya que tan generosamente me lo dan los espíritus, pregunté sobre lo ocurrido últimamente en Bilbao y obtuve la siguiente comunicación:

“Hacéis bien en preguntar, porque no hay historia que tenga su prólogo y ese accidente desgraciado también lo tiene.

Eso tres seres, en sj encarnación anterior, los tres pertenecieron al sexo fuerte; eran nobles opulentos, de arrogante figura y los tres estaban unidos por un afecto profundo: donde iba uno, iban los otros dos y viceversa, así es, que los tres a la vez se fijaron en una mujer muy hermosa, pretendiendo su amor. Ella coqueteaba con los tres, y la mujer que hoy ha muerto dijo a su amigos: ⎯Juguemos a cartas vistas; los tres queremos a esa mujer; el que se case con ella será el blanco de los odios de los otros dos y habrá duelos o asechanzas ocultas que darán por resultado un crimen. Yo propongo que esa mujer muera y no siendo para ninguno de los tres evitaremos dobles conflictos; no es mujer que vale mucho porque juega con los tres; tenemos oro suficiente para pagar al asesino que nos quite ese estorbo del camino. ¿Aceptáis? Aceptamos, dijeron sus compañeros; y a la mujer objeto de triples deseos la encontraron asesinada a la puerta de un templo. Los asesinos no fueron encontrados y los tres amigos, horrorizados después de su obra inicua, escondieron en su convento sus remordimientos; fueron frailes mendicantes, siendo un modelo de humildad y obediencia. Los tres volvieron a la tierra con pocos años de diferencia, y la mujer joven que los tres deseaban, vino con el firme propósito de morir en manos de uno de sus compañeros que aprobaron su criminal proceder, He aquí el origen de tan lamentable suceso. La justicia es la ley de todos los tiempos; cuando los hombres sepan leer en el gran libro del pasado, los jueces de la tierra se cruzarán de brazos y dirán: ⎯ ¡La justicia esta hecha! ¡Sobran los jueces y ejecutores! Adiós”.

Tiene razón el espíritu. Cuando sepamos lo que hemos sido, ¡de qué distinta manera obraremos!

¡Cuántas vanidades caerán desde su alto pedestal! ¡Cuántos sabios se verán pequeños!

¡Cuántos que se creían justos se conceptuarán criminales!

¡Bendito sea el estudio del Espiritismo; él da vista a los ciegos y da oído a los sordos; él es el libertador de los pueblos oprimidos!


AMALIA DOMINGO SOLER


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