Recordando el pasado

RECORDANDO EL PASADO

(Viene del anterior)
EN LA CONMEMORACION DEL ADVENIMIENTO
DEL ESPIRITISMO MODERNO (II)
    La civilización, la cultura, no estriba virtualmente en otra cosa que en el conglomerado, en el aspecto silente y colectivo de lo que el individuo extrae de sí mismo para fijarlo en él mismo, aportándolo a la colectividad como una célula de ella.
    De aquí resulta que la generalidad o la medianía dan la tónica de toda civilización; que son los propulsores de ésta los que sobrepasan dicha tónica; y que resultan elementos retardatarios o de resistencia los que quedan en grado inferior, todo ello como si hubieran de ofrecer sabiamente la combinación de potencia y resistencia, necesaria para todo movimiento.
    En nuestro Siglo de Oro no hubo más que un Cervantes, un Garcilaso, un Lope de Vega… En el Siglo de Oro de todos los pueblos ha sucedido siempre lo mismo. y se ha dado siempre el caso de que mientras sobre un pueblo ha brillado el sol de una civilización, otros pueblos han permanecido en la penumbra o han ofrecido tonalidades diferentes de aquella misma luz.
    Esta tesis es de aplicación general y explica particularidades que ofrece en la actualidad el Espiritismo, y que conviene constatar por  lo que valga para experiencia propia y progreso general.
        En ninguna parte se ha experimentado ni se experimenta tanto como en los Estados Unidos y en Inglaterra. En Francia inició Kardec, y le han seguido sus discípulos ⎯especialmente Denis y Delanne⎯, la interpretación filosófica de los flechas. y en España tuvimos desde primera hora filósofos como Huelves Temprado, Benisia, Alberica Perón, Rebolledo… y singular y particularmente González Soriano, sin par en el día entre los escritores conocidos, y por ello pudo exteriorizandose, con asombro general, un Espiritismo tan completo, tan redondeado, si se nos permite la frase, como el que concretan los principios proclamados por el Primer Congreso Espiritista Universal celebrado en Barcelona.

    Y ahora, queridos hermanos, reflexionad un poco. El mejor servicio que podemos prestarle en este día de conmemoración al “Espiritismo Moderno” es meditar sobre estas cosas: disponernos a mantener nuestro abolengo, a cumplir como buenos; a hacernos dignos de . la causa. Hagamos el propósito, que la realización vendrá luego; pongamos en  vibración el anhelo y busquemos honradamente el modo de realizarlo, buscando dentro de nosotros mismos, y pidiendo luego a nuestros libros, a nuestros guías, a nuestros hermanos, a nuestros Cervantes y a nuestros clásicos , la ayuda que ellos nos puedan prestar.

    Los que piensan por cuenta propia suelen rechazar los llamados títulos de abolengo, porque el mérito de los tales radica en los sepulcros. Es una verdad incontrovertible. ¿Por qué ha de ser noble un don fulano, a consecuencia de descender en línea directa de don zutano, que realmente lo era? No; la nobleza, la positiva nobleza ha de ser, y no puede dejar de ser, cosa particular, cosa exclusiva de aquel que realmente sea noble en sus pensamientos, en sus palabras y en sus obras; de ningún modo de aquel que por haber heredado un apellido y un patrimonio, se crea dispensado de honrarlos con sus virtudes y con su labor cotidiana.

    Pues apliquemos la moraleja al cuento.
    Nosotros hemos heredado un apellido -el de espiritistas eclécticos y sincréticos, y por lo mismo integrales y progresivos-, y un patrimonio ideológico saneado, tal vez el más saneado de la época; pero de ningún modo seremos dignos de ellos si no los honramos con nuestro estudio, con nuestro esfuerzo, y sobre todo y ante todo, con el acrecentamiento de nuestras acrisoladas virtudes de toda orden.

QUINTIN  LOPEZ

Artículo extraído  de “La Luz del Porvenir”, editada en Barcelona (Año XI, 2ª época), núm. 142 de Octubre de 1.924.
 

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