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DIOS

Yo a Dios busqué para amarlo,
lo busqué por conocerlo,
lo busqué para estudiarlo,
y sin poder encontrarlo
tengo esperanza de verlo.

Desde la gran Sensitiva
hasta de la alondra, el canto,
las obras de Dios lo motiva;
El está allí, El las cultiva
y las cubre con su manto.

El calor, el arroyuelo,
la luz, la electricidad,
las grandezas de este suelo
me hacen mirar hacia el cielo
y allí encuentro al Dios Verdad

Allí a Dios siento y no puedo
conocerle, ¡soy tan poco!,
que al pensarlo, me da miedo,
y con esperanza quedo
de conocerlo… ¡estoy loco!

Dios es, no me cabe duda,
y al ser, ¿quién puede negarlo?,
y al sentirlo El nos ayuda
y al compararlo, se escuda,
en que a nada hay que igualarlo.

Si el hombre, con su ignorancia,
ha querido definirlo,
aunque le sobre constancia
es tan grande la distancia
que no podrá conseguirlo.

Aunque como yo, busquemos
de un confín a otro confín,
la obra de Dios hallaremos,
sus efectos tocaremos
sin poder llegar al fin.

Llegué a lo desconocido
para hallar la certidumbre
de encontrar un parecido,
me retiré vencido
y lleno de pesadumbre.

Muchos mundos recorrí
por ver de hallar lo más bello
que me dijera que allí
estaba Dios, y no vi
más que de Dios, un destello.

Más subí, más avance
vi un foco de tal potencia
que dije, ya lo encontré,
Y a cogerlo me lancé …,
¡no era Dios sino su esencia!

¿Donde estará? ¡Que orgulloso
quise ser! No comprendía
que al ser yo tan poderoso,
encontrarle era forzoso,
Y a Dios yo me igualaría.

Hoy, que ya estoy convencido,
veo a Dios, Ser permanente,
que en todo está introducido,
no el ser, que es el elegido
por la humanidad doliente.

La inmensidad infinita
la ocupa con su presencia,
del infinito, nos grita,
y con su voz nos invita
a que estudiemos la ciencia.

Ya no es Dios el soberano,
que desde el cielo nos rige
como gobierna un tirano,
caprichoso e inhumano,
sino el Todo que dirige.

Ley invisible y preciosa,
armonía, amor, conciencia,
principio, la luz grandiosa,
increada, ciencia hermosa,
éste es Dios, vida y esencia.

Poesía recibida mediúmnicamente por Ramón Esquembre Marcos, el año de 1.934.

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