Mensajeros de las estrellas

 EL FENOMENO EXTRATERRESTRE ANTE LA CIENCIA 

Continuando con el artículo del mes pasado, es fácil observar cómo ha ido evolucionando el pensamiento humano respecto a la posibilidad de vida fuera de nuestro planeta. De hecho existen disciplinas científicas que estudian esta hipótesis cada día más argumentada y aceptada. La astrobiología (área del conocimiento
que estudia el origen, la distribución y el futuro de la vida en el Universo); y la exobiología (la búsqueda de vida fuera de la Tierra); son ciencias especializadas, relativamente recientes, en las que se estudia con rigor los nuevos hallazgos a través de las tecnologías actuales.

  Como vamos viendo, se van dando pasitos importantes, gracias también a la enorme contribución de la exploración con las “sondas espaciales”, que en su recorrido interestelar nos transmiten información valiosa respecto a lo que existe fuera, algo a lo que los potentes telescopios de la Tierra no pueden acceder.

   Por lo tanto, toda la información acumulada en las últimas décadas nos aproxima a las tesis extraterrestres y a la idea de que no estamos solos en el universo. Sin embargo, aunque todas las opiniones son respetables, sobre este tema los prejuicios siguen estando ahí. A veces se busca en la ciencia un refugio, el pretexto para mantener viejas ideas, y la teoría cómoda e inmovilista, desde mi punto de vista equivocada, de que mientras los científicos no se pongan de acuerdo y localicen pruebas palpables de la existencia de vida fuera de nuestro orbe, no se pueden admitir otras posibilidades.

  Por otro lado, la cada vez mayor aceptación social de las tesis extraterrestres está provocando un cambio de estrategia en los principales gobiernos mundiales. Los viejos argumentos ya no sirven. Hace ya algunas décadas, la guerra fría y la desconfianza mayúscula que existía entre los países de los dos bloques provocaban un “silencio oficial” ante la falta de respuestas a los signos evidentes en los cielos. Nos referimos al fenómeno OVNI. La posibilidad de utilización de prototipos, aviones experimentales secretos por parte de las dos principales potencias, provocaba un mutismo y una clasificación automática de los incidentes aéreos para no quedar en evidencia ante el mundo. La opinión pública se encontraba sin respuestas por parte de las autoridades o con explicaciones peregrinas, como que se trataban, en la mayoría de los casos, de fenómenos atmosféricos, satélites, etc. No obstante las pruebas de avistamientos en muchos puntos del planeta quedaban patentes, y sobre todo la imposibilidad de que con los medios tecnológicos militares actuales no fueran capaces de neutralizar ni someter a estos “objetos extraños”. Además, extraoficialmente muchos pilotos así como controladores aéreos admiten avistamientos y experiencias, que ponen de relieve la diferencia tecnológica abismal existente entre los venidos del espacio exterior y nosotros.

  Actualmente, los argumentos por parte de los gobiernos han cambiado. Algunos de sus portavoces admiten la posibilidad de ser visitados por otras civilizaciones, pero ¡cuidado!, hay que estar prevenidos por si sus intenciones no son buenas. Es decir, la actitud proteccionista y de transmitir la imagen de dominio sobre la situación vuelve a aparecer. Inoculan un cierto temor en la población desprovista de suficiente información para mantener el control. Por ejemplo, con ideas como que, sus intenciones pueden ser las de expoliar nuestros recursos ya que los “suyos” se han agotado, o simplemente con intenciones imperialistas y de dominio sobre los habitantes terrestres.“Hay que estar preparados, por si acaso”.

  Sobre este último punto decir: ¡Nada más lejos de la realidad! Si hubiesen querido dominarnos o expoliarnos lo habrían podido hacer en otros tiempos, sobre todo, en épocas en donde la tecnología no estaba desarrollada aún, ya que existen numerosos testimonios que nos hablan de visitas en el pasado, incluso en épocas muy remotas. Por lo tanto su actitud y comportamiento siempre ha sido positiva.

  Precisamente, al no tener en cuenta el elemento espiritual se genera todo tipo de interpretaciones sobre el fenómeno, y se ignora la gran trascendencia que supone para el devenir de la humanidad presente, y sobre todo futura.

  Si analizamos desde el punto de vista espiritual, por un lado, los datos objetivos que nos aportan las investigaciones científicas, y por otro, la casuística de los avistamientos, comprenderemos que todo apunta hacia una realidad clara e inconfundible. La vida existe fuera de nuestro globo y somos visitados por pobladores de otros planetas con una finalidad superior. Su trabajo, en apariencia testimonial, no es apreciado todavía por las grandes masas; más bien se malinterpreta y se desvía, como comentábamos anteriormente, por caminos que lo banalizan e incluso a veces lo desprestigian. Sin embargo, los acontecimientos siguen su curso, cada vez más son los grupos que estudian seriamente el tema, sin caer en los extremos de la fantasía y fanatismo; o por el lado de la superficialidad de la fenomenología sin más.

  Estudiando las leyes universales, podemos comprender que nada está sujeto al azar. La casualidad o la suerte no existen. El devenir de esta humanidad, como el de otras, está sujeto a procesos que los visitantes de otros planetas conocen muy bien.

  En los próximos artículos iremos profundizando sobre estos aspectos fundamentales del tema que nos ayudarán a encajar las piezas de un mosaico armónico y coherente, para nada reñido con los conceptos trascendentales de la vida espiritual y física.
J.M.M.C.

© Grupo Villena 2013

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