Educación Mediumnica

CONCEPTOS GENERALES


Antes de continuar con la sección que comenzamos el mes anterior y fundamentalmente para poder profundizar en conceptos importantes que este tema nos ofrece, es necesario explicar algunos conceptos generales para que cualquier persona ajena a este tema pueda comprender desde un inicio los significados esenciales de las palabras que aquí vamos a emplear. 

Es preciso antes que otra cosa definir con sencillez y claridad preguntas tales como ¿qué es un médium?, ¿para qué sirve?, ¿qué beneficios o perjuicios aporta la mediumnidad?, ¿cuáles son sus características principales?, ¿tiene alguna responsabilidad?, ¿por qué es necesario una educación mediúmnica?

Brevemente contestaremos en este artículo estos conceptos que por sí mismos cada uno necesitaría de una atención especial, pero no es nuestro interés desarrollar en profundidad estas ideas básicas sino esbozarlas clara y brevemente para posteriormente desarrollarlas en contenidos más amplios conforme vayamos avanzando en el estudio de la mediumnidad.

Un médium es una persona igual a otra con la característica diferenciadora de poseer una facultad que le permite comunicar con el “más allá”. Es decir, la mediumnidad es un instrumento, como el aparato telefónico, que permite conectar a un emisor (espíritus o seres desencarnados) con un receptor (personas en el mundo físico).

En esa conexión pueden darse múltiples características, de diferentes formas y variedades según el tipo de mediumnidad que se trate, e incluso puede ser un contacto positivo o negativo, en función de los espíritus con los que podamos contactar. 

Todo el mundo puede ser médium de forma latente, pero de facto sólo poseen esta cualidad aquellos que han venido a la tierra con la misión de cumplir con esa responsabilidad.

La facultad mediúmnica no tiene edades ni cortapisas, aparece en el individuo cuando debe aparecer, ni antes ni después, siguiendo el orden lógico de la programación preencarnatoria que todo espíritu realiza antes de venir a la tierra.

Dios concede la mediumnidad como instrumento de progreso para todos aquellos que la poseen, no porque se trate de compromisos divinos, sino porque en la mayoría de los casos necesitan progresar más que los demás debido a su atraso evolutivo. Este concepto lo desarrollaremos con mayor profundidad cuando nos refiramos a los distintos tipos de mediumnidad que existen.

La mediumnidad sirve para múltiples cosas; en principio y de forma general, para beneficiar a la humanidad de distintas maneras. Este es el sentido auténtico de la mediumnidad, el beneficio espiritual para el hombre desde múltiples aspectos como: la aclaración de que seguimos viviendo después de la muerte; la confirmación de la inmortalidad del ser, la restauración física (curación del cuerpo) y espiritual (sanación de enfermedades espirituales), la manifestación de las leyes espirituales, la existencia de Dios, etc… Son tantas las cosas para las que sirve la mediumnidad que las iremos viendo y analizando conforme vayan apareciendo.

Por todo esto, los beneficios que puede aportar, y que de hecho aporta, la mediumnidad a la humanidad son inmensos si se utiliza correctamente. Pero si se hace un mal uso de esta facultad, los perjuicios pueden ser de todo punto lamentables.

Las características principales del médium son las mismas que las de una persona normal, con la diferencia importante de que al ser una puerta abierta al más allá, se encuentra expuesto a influencias externas del otro lado, tanto positivas como negativas, lo que le debe hacer tomar precauciones y conocimientos suficientes para llevar una vida ordenada, conforme a las leyes espirituales y evitando riesgos inútiles que le puedan perjudicar.

Precisamente por lo expuesto en el párrafo anterior es tan importante la educación de la mediumnidad; en esta educación se encuentra sin duda alguna el éxito o fracaso de toda una existencia en la tierra. hablamos de educación mediúmnica no nos referimos únicamente al estudio de los libros o conocimientos generales que nos hablan de ello, sino a todo un cúmulo de experiencias que los médiums obtienen con su facultad y que deben canalizarlas en su propio beneficio de progreso espiritual, brindando el sacrificio de su facultad con el servicio a los demás.

Es pues imprescindible, básico y necesario antes que otra cosa, que toda persona que quiera saber acerca de este tema se informe adecuadamente, se eduque en su facultad si es que la tiene o está en proceso de desarrollo, y por último que la practique con desinterés y amor altruista. Si la mediumnidad se educa y se orienta positivamente, no existen peligros de ningún tipo, sino solamente satisfacciones y alegrías permanentes por el progreso espiritual que ese espíritu va alcanzando paulatinamente.

La responsabilidad del médium sería tema de desarrollo importante en esta sección, pues es enorme y de gran transcendencia, no sólo para el progreso evolutivo de la persona que posee la facultad, sino de todos aquellos que la rodean en la tierra y que unidos a ella por vínculos familiares, afectivos o de relación, se ven influenciados por el comportamiento de la misma.

De aquí que podamos afirmar sin temor a equivocarnos que, la responsabilidad del médium es tan grande en el cómputo general de una existencia en la tierra, que por sí misma puede decantar una vida perdida o aprovechada para el progreso del espíritu, en función de cómo haya ejercido su facultad.

 
Antonio Lledo
 
© Grupo Villena 2014
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