Congreso Nacional de Espiritismo 1981

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO

¿POR QUE ESTA DESACREDITADO EL ESPIRITISMO EN ESPAÑA?

La ponencia que se presenta es un análisis “constructivo” ante un problema que tenemos planteado todos los espíritas españoles. Hablar hoy de espiritismo en España, es un riesgo que se debe de saber valorar
adecuadamente para afrontarlo con responsabilidad, por cuanto el ideal espírita está rodeado de un halo de misterio y fantasía, que ha propiciado un gran desprestigio para la doctrina.

¿Qué motivaciones pueden existir para tal descrédito? En el desarrollo de esta exposición, reflejaremos algunos de los aspectos que han conducido a que se presente tan pobre ima­gen, con la esperanza y firme deseo de que sepamos reorganizar nuestras ideas y ofrezcamos el ideal espírita, con toda la digni­dad y respeto que merece.
Para llegar a esta feliz realización, es necesario que adop­temos una actitud de reflexión, prudencia y responsabilidad.
REFLEXION, por cuanto hemos de poner en orden nuestras ideas, para tener una certeza absoluta de que es aque­llo que debemos de enseñar y compartir.
PRUDENCIA, para saber en cada situación cuál debe de ser nuestra forma de actuar.
RESPONSABILIDAD, por cuanto va a depender mucho de nuestra actitud y comportamiento, que el espiritismo resur­ja con fuerza, pudiendo ofrecer ese contenido filosófico moral que tanto beneficio puede producir.
En la actualidad, muchos ojos se paran a observarnos y muchas mentes a estudiarnos. Unos nos criticarán, cosa que ni nos extraña ni nos desanima; pero existen otros que espe­ran a alguien que les marque un camino. ¡Aquí debemos de intervenir los espíritas ofreciendo nuestra doctrina con humil­dad y sencillez!
DESARROLLO DEL TEMA
Dos son los factores más importantes que inciden sobre la problemática actual del espiritismo: por una parte todo el entorno social, y por otra, los espíritas en sí.
Al encontrarnos en esta circunstancia, creemos que es necesario un acto de auténtica sinceridad por nuestra parte, deteniéndonos a analizar cuál es el estado actual del espiritis­mo. Debemos de saber valorar cuáles son nuestros logros y conquistas, pero también, cuáles nuestras negligencias y errores.
No cabe la menor duda que estos años de obligado silen­cio han conseguido disociar las ideas, separar los grupos, ahu­yentar los seguidores. Esta situación ha creado la cara y la cruz de la moneda: la primera, en cuanto se ha podido man­tener la idea espírita, a pesar de todas las grandísimas dificul­tades con que ha contado su subsistencia; la segunda, la con­figura esa formación aislada, independiente, carente de muchas nociones elementales básicas, que ha determinado un espiritis­mo un tanto heterogéneo al tener incorporados rituales y ten­dencias de otras ideas, que el espiritismo en su profundidad tiene ampliamente superadas.
“Divide y vencerás”, reza un refrán. Todas aquellas ideolo­gías que han comprendido que el espiritismo es una doctrina arrolladora que aclara las ideas, convence a los escépticos y ayu­da a los decididos, se han preocupado de desacreditar sus idea­les y de falsear sus conceptos. De esta forma y contando con mucho tiempo, han creado la idea del miedo y del temor en las personas, consiguiendo un rechazo innato por parte de la sociedad, ante la sola idea de considerar la posible comunica­ción con el “más allá”.
Este lastre que arrastramos los espiritas nos esta perjudi­cando, por cuanto que en este resurgir de inquietudes que se está produciendo en los tiempos actuales, otras corrientes es­piritualistas menos castigadas, están consiguiendo numerosos seguidores. No obstante, deberemos de reconocer, que esta inclinación manifiesta hacia otras ramas espiritualistas que se observa, no es sólo como consecuencia de los aciertos que dichas tendencias producen en su salida a la luz pública, sino de los desaciertos que los propios espiritas estamos llevando a cabo, al no comprender los tiempos en que vivimos.
¿Cómo se encuentra el espiritismo en España? ¿Cuáles son los motivos por los que no está bien visto y aceptado?
Estas y otras reflexiones, intentaremos dilucidarlas a lo largo de esta ponencia.
Quizás sea conveniente hacer una breve reseña de las raíces profundas que tiene el espiritismo en España, para que podamos comprender la responsabilidad que en estos momen­tos recae sobre nosotros.
Una cosa parece clara: hemos de conseguir colocar al es­piritismo por encima de las cotas que alcanzó en sus momen­tos de esplendor aquí en España, y no por presunción, sino por obligación. Venimos comprometidos con una tarea difí­cil, pero no fue menor la que desarrollaron nuestros anteceso­res para implantar y extender el espiritismo en nuestra patria. Debemos de mirar hacia atrás y aprender de todo aquel traba­jo realizado, pero sobre todo, reconocer y valorar como lo hicieron.
España en los comienzos del espiritismo fue cuna de insignes precursores de esta idea, que sembraron con su saber hacer y estar, la semilla del entendimiento común, del respeto a las ideologías y de la fraternidad entre todos los humanos. Ellos le dieron empuje, realce, forma y conjunción. Ellos trans­mitieron la doctrina a otros puntos de la Tierra para que allí fructificara. Pero sobre todo, dejaron constancia efectiva de lo que se puede conseguir luchando, viviendo y sintiendo por este ideal. Fue como un legado que nos dejaron para que lo supiéramos guardar y nutrirnos de él en momentos de penu­ria y que tendríamos que enseñar más tarde, enriquecido por la experiencia de una larga espera.
Ahora llega el momento de mostrar en qué nivel se en­cuentra el espiritismo y para ese fin, entendemos que hemos de ser honrados y honestos con nosotros mismos, para poder merecer la credibilidad de la sociedad. Desde nuestro punto de vista, esto se puede conseguir denunciando aquellas faltas nuestras, conociendo los aspectos por donde se hayan podido confundir nuestros conocimientos ideológicos y proclamando con firmeza lo que es y lo que no es espiritismo.

¿COMO SE ENCUENTRA ACTUALMENTE EL ESPI­RITISMO EN ESPAÑA?

Basta echar una breve mirada a nues­tro alrededor, para observar que se encuentra en unos niveles muy por debajo de sus posibilidades y necesidades.
Varias son las circunstancias que han concurrido para que nos encontremos en la situación actual. Ambientes polí­ticos y sociales no han permitido ciertamente, el desenvol­vimiento normal y apetecido. Nos hemos visto obligados a recluirnos, aislarnos en círculos muy reducidos y silenciar toda nuestra labor. Ahora bien, internamente se ha mante­nido intacta la ilusión, añoranza y deseo de que llegara un día en el que nuevamente pudiéramos sembrar la semilla espírita.
Hecha esta observación, debemos de puntualizar, que sería muy cómodo por nuestra parte, echarle toda la culpa de nuestras desdichas a determinadas circunstancias sociales que hemos atravesado, máxime conociendo que no existen las casualidades. Eso sería tanto como justificar nuestros errores, ignorar nuestras debilidades y poner un velo oscuro ante nues­tros ojos que nos impida ver el camino a recorrer.

Es por tanto necesario ser realistas y sinceros, para buscar en nosotros los errores y hallar las soluciones. Debemos de per­catarnos del grado de responsabilidad que podamos tener frente a las situaciones planteadas, para que observando y reconocien­do el error, procuremos encontrar la línea que nos armonice y equilibre espiritualmente.

No debemos de olvidar que los espiritistas venimos a dar luz y no a crear confusión, y mucho ha podido depender de nuestra actitud y comportamiento, el criterio e imagen que del espiritismo se tiene.

¿CUALES SON LOS MOTIVOS POR LOS QUE EL ESPIRITISMO NO ESTA BIEN VISTO Y ACEPTADO?

A falta de un adoctrinamiento correcto y amplio, bien consolidado por la doctrina y fundamentado sobre todo en su código moral, la idea espírita se ha ido difuminando en el tiem­po. Frente a la idea de, amor, fraternidad, servicio, ayuda, hu­mildad, desinterés, etc., se viene ofreciendo las de… comercio, fanatismo, fantasía, egocentrismo y otras.
El espiritismo viene a ayudar, pero nunca ignoremos ni olvidemos, que debemos de sembrar en un campo ya cultivado por tendencias y conformismos ancestrales. Por lo tanto, nues­tra lucha debe de ser más obstinada y ejemplar, porque no es fácil cambiar la mentalidad de las personas y mucho menos de la sociedad. Nadie cambia por cambiar; debe de encontrar una motivación, un aliciente que le impulse y que al propio tiempo le convenza.
Esto nuestra doctrina lo posee, pues tiene ciencia que de­muestra, filosofía que enseña a razonar y moral que convence.
Aquella persona con inquietudes espirituales, será capaz de interesarse y luego adaptarse al espiritismo, si se lo sabemos mostrar adecuadamente, comprendiendo y respetando sus prin­cipios y no existiendo en nuestro ánimo imposición ni premura alguna. Dará el paso, siempre que vea por su razón la infinita Justicia de Dios y sienta en su corazón la llama del amor.
¿Nos ajustamos los espíritus por ventura a estas reglas éticas? Desgraciadamente, muy poco.
Destaquemos brevemente y sin ánimo de señalar a nadie, alguno de los aspectos por donde se crea la mala imagen que del espiritismo se tiene y comprenderemos el por qué no existe interés en conocer la doctrina espírita.

FANTASIA Y AFÁN DE PROTAGONISMO

Este es uno de los aspectos por donde se critica y deteriora la imagen del espiritismo.
Es fácil encontrar dentro del campo espírita una clara ten­dencia por parte de determinadas personas, a asumir unas su­puestas encarnaciones de personajes famosos. Recordemos, que esos mismos personajes que ellos pretenden haber sido, fueron en sus existencias en la Tierra sencillos y trabajadores, sintién­dose responsables de haber efectuado escasa labor espiritual; no hacían ostentación de sus encarnaciones y demostraban un empeño tenaz por corregir sus imperfecciones y progresar en el amor.
También se observa la circunstancia del uso y abuso del nombre de determinadas protecciones. Nos aferramos a sus títulos pomposos, prescindiendo de la observación y análisis de sus recomendaciones, para ver si efectivamente pueden co­rresponder a su naturaleza espiritual.
Ante esta ostentación de nombres y escaso fruto moral, es lógico que exista una cierta prevención, recelo y rechazo por parte de la sociedad española hacia el espiritismo.
Siempre se ha necesitado de las buenas obras para con­vencer, pero en estos momentos de confusión por la multitud de ideas similares, es preciso un gran ejemplo y una clara con­ducta moral, ausente de fantasías e ilusiones vanas, para poder atraer y convencer a las personas.
Existen en nuestra doctrina unos postulados claros res­pecto de: quiénes somos; por qué venimos; qué objetivos trae­mos y qué porvenir nos espera. Basta conocer por tanto, unas elementales nociones de la Reencarnación y de la Ley de Causa y Efecto, para admitir que somos espíritus endeudados y ne­cesitados de un urgente progreso espiritual, que venimos a conseguir mediante una vida de sencillez y altruismo.
¡NO ES MAS GRANDE EL QUE LO DICE, SINO EL QUE LO DEMUESTRA!
A.S.L.
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