Congreso Nacional de Espiritismo 1981

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

MEDIUMS: OBJETIVOS Y RESPONSABILIDAD (2)

OBJETIVOS DEL MEDIUM

Todo médium ES PORTADOR DE UN MENSAJE PARA LA HUMANIDAD, debiendo cumplir fielmente los objetivos que encierra ese noble cometido, sin empañarlo con los intereses de su egoísmo, y ofreciendo con absoluta claridad y ni­tidez, las siguientes enseñanzas o perspectivas que le presenta la faceta de la mediumnidad:

1).—Que existe un mundo espiritual conocido vulgarmente como el “Más Allá”, en donde hay unas entidades que se mueven, piensan, sienten y viven y por consiguiente, se manifiestan y comunican. Demostrando así, que toda noción de la vida no termina en la tumba con la muerte del cuerpo físico, sino que continúa y trasciende más allá; y que existe una perfecta y sincronizada correlación entre ese mundo espiritual y este mundo físico.
Debemos aclarar que, la concepción de ese mundo espi­ritual no debe de ser observada sola y exclusivamente des­de nuestro punto de vista, ya que se deformaría y la aco­modaríamos a nuestros deseos e intereses; sino que debe de ser vista con imparcialidad y libre de toda idea precon­cebida, a fin de comprender el alcance de su realidad.

2).—Que lo que consideramos única vida ya no tiene sentido porque ésta da paso a una nueva jornada en el “Más Allá”, a fin de poder seguir evolucionando hacia una mayor per­fección y a espera de una nueva oportunidad para reparar, resolver y resarcir los errores cometidos, gracias a las opor­tunidades que Dios nos ofrece.
Se nos da la oportunidad de saber que somos eternos y que estamos llamados a participar y gozar de las grandes maravillas que el Universo encierra, cosa que solamente conseguiremos mediante nuestro propio esfuerzo. Com­prendiendo así, que hemos de esforzarnos a fin de alcan­zar la emancipación espiritual, a través del ejercicio del amor, y que no hemos de aferrarnos a la existencia tran­sitoria del cuerpo físico.

3).—Que en ese “Más Allá, estaremos situados según nuestras obras, por lo que no hemos de temer a la llamada “muer­te”, sino a nuestros propios actos, ya que recibiremos se­gún hayamos hecho, careciendo de sentido otros ritos. Allí continuamos teniendo los mismos pensamientos, sen­timientos y deseos, mantenemos los mismos recuerdos y tendencias, y nos llevamos los mismos defectos y las mismas virtudes que aquí teníamos, por lo que, y debido a la Ley de Afinidad, cada cual se encontrará situado en el lugar que le corresponda. Tal como dijo Jesús: “A cada cual le será dado según sus obras”.
Con todo ello, se nos da la oportunidad de conocer que nos forjamos nuestro destino en base a nuestras propias obras y hacia dónde nos dirigimos con nuestra vida actual. Que los defectos e imperfecciones morales causan el dolor, el sufrimiento y las miserias humanas, así como nuestra mala posición espiritual al pasar al “Más Allá—.

4).— Que sabiendo lo que nos espera en el “Más Allá” y luego, posteriormente, en otras vidas futuras, debemos incen­tivar nuestros esfuerzos por transformar nuestras actitu­des ignorantes por “virtudes”, porque solamente así nos veremos libres de las iniquidades producidas por nosotros mismos, en nuestra ignorancia espiritual y en nuestra falta de estudio sobre la ciencia de la vida. Por lo que, hemos de poner el esfuerzo, la atención y el trabajo ne­cesario, a fin de localizar esas tendencias que nos con­ducen a las malas acciones, para posteriormente poder eliminarlas, solucionando asimismo, nuestro propio futuro de desdichas, y amarguras, convirtiéndolo en un futuro armónico en el cual reine la dicha, la paz y la felicidad. Por ello, recomendaba Jesús “Sólo por el amor será salvo el hombre”.
No olvidemos que, nuestra vida presente la debemos a nuestras propias actuaciones del pasado, y que, si no te­nemos una vida mejor, lo debemos a nosotros mismos. Por tanto, si queremos una vida llena de felicidad para el fu­turo, hemos de forjarla ahora.

5).— Que la mediumnidad es una puerta abierta al —Más Allá”, pero que solamente entrarán, aquellos espíritus que se dejen pasar, porque el médium no es una inteligencia o conciencia anulada en las exteriorizaciones de la comuni­cación entre las dos esferas, ya que en cualquier tipo de facultad, su colaboración será manifiesta e imprescindible. Quedando bien claro, que es el último factor de esa co­municación, y si no lo desea, no da entrada a un espíritu. Y si se manifiestan espíritus de una escasa evolución, con tendencias negativas e intentando desviar la atención del médium hacia objetivos no claramente definidos o per­judiciales para su labor, lo hacen atraídos por los propios defectos y tendencias del médium.

6).— Que existen aproximaciones de entidades espirituales que nos pueden perturbar o ayudar, por lo que hemos de saber cómo actúan, con el fin de poder identificarles, evitando así muchos engaños y peligros; y sobre todo, saber cómo rechazar a unos y atraer a otros.
Se debe de tener muy en cuenta que, si bien hay entida­des elevadas que desean ofrecernos su ayuda, también exis­ten entidades maléficas que, perfectamente conocedoras de nuestros errores, deseos y tendencias, aprovechan todas las oportunidades que les ofrecemos, para incentivar nuestros defectos, a fin de tenernos así bajo su mandato y deseos. Ante todo ello, tenemos un escudo impenetrable: el Amor, ya que, solamente pueden entrar en nuestra sintonía vi­bratoria aquellos que atraigamos por afinidad.

7).— Que la mediumnidad es un canal por medio del cual, nos podemos enriquecer de realidades y de conocimientos es­pirituales, gracias a las experiencias que ofrece y a los co­municados de entidades que, por amor, vienen a traer nue­va luz en apoyo del hombre, ofreciendo una línea espiri­tual abierta, sencilla, razonada, comunicativa y llena de actitudes fraternales, que nos hacen conocer los límites (le la materia y la eternidad del espíritu. Por ello, se ne­cesita tener una mente abierta al análisis, al buen senti­do y al discernimiento, a fin de no rechazar esa ayuda que nos está viniendo. Gracias al intercambio mediúmnico po­dernos progresar más rápidamente.
Para evitar errores lamentables y caer en un terreno de­masiado resbaladizo, es necesario tener un claro conoci­miento del campo espiritual, ya que también se están enseñando falsas ideas, a cuenta de conceptos de elevada filosofía espiritual; porque ese contacto que para muchos parece fácil y enteramente fiable, es mucho más complejo de lo que se piensan.

8).– Que el médium, es el ejemplo vivo de que existen unas fuerzas, que el hombre, debe de saber dominar y encau­zar hacia orientaciones positivas, porque incluso la más humilde de las herramientas, puede tener aplicaciones diversas y, si bien Dios la ha puesto para nuestro pro­vecho, muchas veces y debido a nuestra ignorancia, en vez de sacarle un rendimiento positivo, se utiliza mal, con las consiguientes consecuencias de fracaso y pos­terior sufrimiento. Y esas fuerzas, se deben de domi­nar y encauzar en todo momento, para con ello ofre­cer una enseñanza limpia y aclarativa hacia la humani­dad.

9).— Nos enseña, que tenemos que estudiar sobre el aspecto espiritual, porque ese conocimiento no sólo aclara, sino que enseña con todo lujo de detalles, todas aquellas facetas de la vida que debemos y necesitamos conocer. Ese conocimiento espiritual que ilumina, que marca caminos y abre empresas futuras, demostrando dónde y por qué se cometen los errores, así como recordando los ya pasados; va preparándonos para una nueva con­quista: la de la apreciación de las leyes Divinas. Asimis­mo nos enseña a practicar la caridad espiritual, ya que ésta es la caridad verdadera. La mayor caridad es la difu­sión del conocimiento de la vida espiritual y de las leyes que están incidiendo directamente sobre nosotros, porque con ello, se ofrece al prójimo la oportunidad de saber y poder evitar su dolor y sufrimientos futuros.
En todo lo expuesto anteriormente, la mayor responsa­bilidad recae en el médium, porque, dependerá de su buen o mal ejemplo el que muchas personas comiencen a vislum­brar o no, esta realidad espiritual. Debe respaldar sus pala­bras con su ejemplo y sobre todo, no “ahogar”, con sus actua­ciones contrarias al amor, a la caridad y al desinterés, los comen­tarios o pensamientos de índole espiritual que se puedan sus­citar en torno a su actuación.
El desempeño de la facultad mediúmnica, tiene como principales los siguientes objetivos:
—El desarrollo espiritual del propio médium y de quienes abarca su actuación.
Ofrecer unos principios, una enseñanza y una certeza, de la existencia real de un “Más Allá”.
Ofrecer, gracias a la dedicación y al ejemplo, unas bases de honestidad y desinterés, que vayan en apoyo de la bue­na imagen de la mediumnidad; para que lejos de empañar­la, la engrandezcan.
—Y sobre todo, aliviar la endeudada situación del propio médium, gracias a su sacrificio, dedicación y caridad.
Pero por desgracia, raras veces se consigue tan sólo uno de estos objetivos primordiales; porque, actúan independien­temente, con falta de orden, no queriendo admitir que han de capacitarse para realizar su labor mediante el conocimiento de una enseñanza y una práctica altruista, y porque se niegan a renunciar a las ilusiones materiales de este mundo transitorio y a dedicarse a lo real y eterno: EL AMOR.
Con todo ello, desvirtúan y empañan la verdad que han venido a ennoblecer, y consiguen que una obra de auténtica limpieza y clarificación, se convierta, en un montón de ideas confusas y contradictorias que enturbian, si cabe todavía más, la característica tan peculiar de la humanidad, que es la apatía y el conformismo. (CONTINUARA)

A.G.S.

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